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Bajo el yugo en Puerto Aventuras

PLAYA DEL CARMEN

Por Heiby Morales › Quequi

El complejo turístico de Puerto Aventuras ha sido secuestrado por el propio desarrollador, Román Gaspar de Jesús Rivera Torres y Suárez, que por sus propias pistolas se erige en dueño y señor de los inmuebles que ya fueron pagados por los propietarios.

Entre vacíos legales y complicidades de las autoridades municipales y estatales, el desarrollo se mantiene en el limbo mientras se explota, intimida y chantajea a todos los residentes. Y ha provocado violentos altercados encabezados por delincuentes respaldados por la Policía Municipal de Playa del Carmen, para imponer a sus incondicionales que le permitan ejercer el papel de pequeño cacique.

El modus operandi, al estilo de una tienda de raya es el siguiente: 1.- Se inician los trámites para la entrega al municipio de Puerto Aventuras, pero no se concluyen, por lo que es responsabilidad del constructor realizar gratuitamente todo el mantenimiento.

2.- Para no desembolsar nada, se forma una asociación que pida cuotas a los vecinos con lo cual se pagarán los trabajos necesarios.

3.- La única empresa autorizada para realizar obras de mantenimiento de áreas verdes, servicios de limpia, drenaje y agua potable, alumbrado público y mantenimiento de la red eléctrica, bacheo y vialidad, será la del mismo Román Gaspar. Si el servicio fuera bueno ni quejas habría, pero abundan fugas, calles rotas o mal reparadas, con agua cara y de mala calidad.

El negocio es redondo, no paga lo que es su responsabilidad, cargándosela a los propietarios, pero gana millones de pesos en obras de todo tipo. Hay que agregar que su Marina se ha convertido en un espacio contaminado, ruidosa, con alto consumo de bebidas alcohólicas, sin baños y con problemas legales con los que manejan barcos turísticos. A ello hay que sumarle un campo de golf y tenis con sus dos canchas mal parchadas, donde niños juegan en los areneros y son más los perros paseando que los golfistas jugando. Por si fuera poco, en el condominio Gran Península, tiene una torre abandonada por más de siete años, afectando la plusvalía de los propietarios que ahí compraron.

Y si eso fuera poco, el millonario Román Gaspar de Jesús Rivera Torres y Suárez, no paga sus obligatorias cuotas a la asociación. Solo en construcción de las obras debe más de 100 mil pesos de depósitos de garantía y tres obras de las cuales no han presentado documentación y tampoco ha pagado. Si sumamos sus empresas, la marina, escuela, campo de golf y Omni, tendremos una deuda, hasta agosto 2018, de la cantidad de 875 mil 932 pesos en cuotas de mantenimiento, eso sin contar intereses.

Los colonos, con inocencia y disposición, preocupados por la plusvalía de sus propiedades habían accedido por más de 30 años. Algunos abrieron los ojos y señalaron el fraude millonario que se cometía, por lo que votaron en contra de que siguiera este esquema corrupto y dictatorial.

El resultado fue que hace unos meses armó a un grupo de choque que con lujo de violencia tomó la caseta, desde entonces la zona se volvió más insegura. También desconoció a la asociación para formar otra. La Covenant, que está a su servicio y obligó a los legítimos propietarios a comprar nuevos tarjetones para darles acceso a lo que son sus propias viviendas.

Además pidió que se le entregaran todos los activos y los recursos acumulados porque solamente él los manejará.

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