Carlos César González Cruz

LA BONDAD DE DIOS EN EL LIBRE ALBEDIO DEL SER HUMANO

Hace unos cuantos días que iniciamos una emocionante aventura con el año 2016; es probable que muchos de nosotros hayamos hecho los buenos propósitos de nuevo año y estemos preparados para lo mejor. Vendrán las oportunidades, los retos, los desafíos, las decisiones donde a nuestro juicio haremos lo mejor.

¿Pero qué es lo mejor para nosotros? ¿Cómo podemos saber que la determinada decisión en nuestro libre albedrío es asertiva y repercutirá para nuestro bien?

A ciencia cierta es necesario que reconozcamos que por naturaleza y de acuerdo a nuestro sistema político-económico; cultural, social, etc., somos bastante competitivos. El fenómeno social nos lleva a luchar con todo, por todo y contra todo. Nuestro anhelo de triunfo nos hace ver injustos, sarcásticos, crueles, tiranos, salvajes o perversos. La moral, la ética y hasta lo religioso es mimetizado o camuflado en “actitudes” de bondad, de justicia, de altruismo en el marco diplomático de la cruel mercadotecnia bajo el lema de “ganar-ganar”. En este loco mundo cada vez creemos menos y desconfiamos hasta de nuestra propia sombra.

La escala de valores, los principios morales, éticos-religiosos pueden ser ese frenecillo que nos moleste en esa ambición personal ególatra. Esa puede llegar a ser nuestra lucha interna personal entre lo que queremos y lo que a la luz de la razón justa debemos hacer “Lo que yo quiero y lo que yo creo que debe ser y hacerse”; Creo que todos nosotros nos hemos encontrado en esa encrucijada asfixiante.

Todos los seres humanos tenemos una soberanía limitada, gobernamos sobre nosotros mismos y sobre otros; dependiendo el poder y la autoridad que tengamos y manejemos, nos constituimos en “señores” dueños de nuestras decisiones y de nuestro gobierno sobre los cuales ejercemos ese derecho. Podemos ser hallados y evaluados como tiranos y crueles o como personas buenas por nuestros gobernados. ¿Cómo te ven en realidad tus hijos? ¿Cómo te ve tu esposa? ¿Cómo te ven tus trabajadores? ¿Cómo te ven tus subordinados?

Por la irresponsabilidad de alguien puede incendiarse un bosque; por la incapacidad de gobiernos se inicia una guerra; por la negligencia de un médico o enfermera puede morirse una persona; por la irresponsabilidad de un conductor se provoca un accidente; por una decisión tonta se puede uno complicar toda la vida.

Es interesante ver como la Palabra de Dios nos enseña de un reciclaje, de una renovación y un recomienzo. Este hecho teológicamente llamamos “conversión” y es cuando la vida de un ser humano da un giro de 180 grados, así lo explica la Santa Palabra de Dios: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todos son hechas nuevas” 2. Corintios 517.

Dios es bondadoso, cuando ya no podemos combatir, cuando estamos agotados, cuando clamamos: ¡ayúdame!, nos recicla, transforma, cambia la vida, nos hace nuevas criaturas, su llamado es seductor, su voz es irresistible, venimos a él, cuando Él ya llegó antes a nuestro corazón; le amamos porque Él nos amó primero. Ya no queremos ser libres para ir a lo malo, queremos ser sus hijos y vivir bajo la teocracia, su gobierno.

Bendiciones amigos y hermanos del camino. Pbro. Carlos César González Cruz vidaenplenitud@hotmail.com

 

 

 

 

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