Cuna de lobos Prisciliano Nemegyei Rodríguez.

Cuna de lobos

Despeñadero sexenal…

 

 

_ Peña Nieto, un candidato “de cartón” que construyeron las televisoras.

_  Su campaña trajo el virus, sospechoso, de la corrupción de Odebrecht.

 

_ Crearon un “pacto por México”, para entregar la energía y el petróleo al extranjero.

 

Su campaña, en 2012, fue crónica de una cruda realidad, que pinceló el paisaje, del presente ominoso. El destino trazó en el lienzo, una caricatura, de lo que sería su administración. Desde los jóvenes opositores de la Ibero con el movimiento 132, hasta el ridículo, su fiel compañero, con la respuestas a 3 libros que había leído en su vida y no pudo explicar. Por la cortina de su perfil, se asomó la figura tragicómica, de un individuo con sumas limitaciones. Que traía una larga cola de inestabilidad emocional. Con sospechas ensombrecidas que lo persiguen en su vida personal y además convertido en marioneta que mueve  los intereses poderosos de unos cuantos. El Pri, apoyándose en Televisa y Televisión Azteca, por medio de un marketing publicitario, le tejieron a su alrededor una alfombra tersa, que escondió debajo, su personalidad turbada. El derroche no tuvo límites en la entrega millonaria de tarjetas electrónicas que Soriana, repartió a la clientela priista. Y sentado en la silla, donde su figura no tiene las medidas, hecho andar el primer proyecto, por el que, subterráneamente, lo habían contratado: “El pacto por México”. Consistente en modificar la constitución, para vender la producción petrolera al capital extranjero. Por ello se aprovechó de diputados, senadores, gobernadores, dirigentes partidistas, para llevar a cabo las reformas entreguistas, la pérdida de soberanía y enormes negocios con presta nombres, vende patrias, aquellos que lo erigieron en el poder presidencial. Era funesto y trágico ver a priistas, perredistas, panistas, ecologistas y chiles de algunos moles, votar en una nueva reglamentación, donde este país, de tradiciones liberales en otros tiempos, había caído en manos insolentes que ofertaron la patria, como si fuera de ellos. Aunque hubo voces que denunciaron el atropello, fue mayor el ruido zalamero y la estridencia de los medios, por cierto, representantes de un régimen, quizá pronto a ser llamado ante la justicia popular. Una vez más como en los tiempos de la alegría López portillista, “prepararnos para administrar la riqueza”. O en la época salinista, echando los globos al aire “porque con el Tratado de Libre Comercio, veríamos de igual a igual a las potencias económicas de E.U. y Canadá”. Lo único que trajo el pacto por México, fue incremento, en la energía eléctrica, la gasolina y el gas L.P. con el consecuente incremento en los productos básicos, que ha caído como una pesada loza, en la espalda, del sufrido, pueblo trabajador. Pero si esto fue el comienzo, en el transcurrir de los meses, la cloaca la destapó una “Casa blanca”, que discretamente se había hecho construir, la diva presidencial televisiva Angélica Rivera, mejor conocida como “la gaviota”, explicando lo injustificable, con argumentos que llevan más a risa, que a sinceridad. “Fue el producto de mi trabajo, en dos décadas, como actriz de televisa” y jamás medió una investigación aclaratoria de los fondos obtenidos. Su consorte en red nacional “pidió perdón” que ni por asomo lo hizo alumno de José López Portillo, cuando llorando golpeo el atrio y pidió “perdón” 32 años atrás. El de Peña nieto fue un perdón de trámite, casi a la fuerza, que nadie le creyó, porque dotado de una mente vaciladora, errática, distraída lo ha hecho caer,  en múltiples ocasiones en errores garrafales, como cambiar el estatus de un estado a municipio o leer un documento en un ingles inaudible.

 

Peña Nieto, ha venido acumulando un repudio generalizado, que él se ha ganado a pulso. Un rechazo como nunca antes visto, a pesar de que sus antecesores, también practicaron la corrupción, el cinismo y tomaron decisiones para apretarse aún más el cinturón del mexicano, en el régimen actual, según agencias medidoras de opinión, tanto nacional como extranjera, le dan menos del 10% de aceptación. El gobierna desde sus oficinas y practica un discurso que quizá algunos oigan pero no lo escuchen y menos lo entiendan. Pareciera vivir en un país lejano al que gobierna, con otra realidad. Defiende, con su silencio o la falta de ejecución con la ley, a sus funcionarios allegados, ni por asomo pide rendición de cuentas; al de Transporte por el socavón en la autopista de Cuernavaca,  al de PEMEX, por el caso del dinero mal habido de Oldebrech; al procurador por los 43 normalistas asesinados en Ayotzinapa. El gobierna para sus camaradas de elite, el ejemplo de imponer a su primo Alfredo del Mazo, y es copia fiel de que vive en otra realidad, que lo puede despertar, un día, bruscamente, cuando el hartazgo rebase el vaso de la tolerancia social.

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