Tu Periódico Quequi

CUNA DE LOBOS Prisciliano Nemegyei Rodríguez

La siembra del miedo

 

* La transición no está siendo escrupulosa en los actores, pero tiene el respaldo popular.

* Los candidatos nos bombardean con información más cercana a la utopía que a la realidad.

* Muchos tricolores del pasado, hoy están “de morado”.

 

Una sustancia etérea, convertida en alegría, de expectativas positivas y de optimistas noticias, invade el mapa nacional. Una nueva realidad va recorriendo el velo de la cortina esperanzadora en el futuro inmediato. Miles de mexicanos se incorporan a esta nueva oportunidad histórica que, vista desde otra óptica, se cuelan en la congregación una fauna, en otro tiempo nocivo y depredador y hoy construyen la oportunidad de reproducir la naturaleza en el mundo de Morena. Pareciera que todo se revuelve para imaginar el escenario igual. El priismo en su longeva vida creó un mundo de alimañas que depredaron al país. Lo convirtió en un pedazo de queso con hoyos roídos por todas partes, ellos aún merodean queriendo persistir en la vida palaciega del poder usurpador popular. Aunque son menos los que se oponen al cambio justo y con un nuevo rumbo de AMLO, son más aquellos que en la medida que los compacta la unión, forman la resistencia, para que el poder nacional futuro nazca con una nueva esperanza que por lo menos dé alivio reconfortante, en la totalidad de este caos, que si lo sumamos en su hurto ampliado, en estos tiempos “modernos”, se han llevado medio país y aun ambicionan rematar al restante. Creo no está siendo impecable la transición con una nueva generación de hombres libres de pensamientos, obra u omisión, pero, también recordemos que, el priismo en sus 90 años de existencia generó un río de corrupción e impunidad que invadió todas las áreas en los resquicios sociales de la nación y la nueva ola renovadora que se aproxima, sabe claramente, que en las entrañas de su proyecto, tendrán que vigilar con lupa a los políticos reciclados para que se adapten a las nuevas normas austeras y de anticorrupción, entre otras, o quizás el nuevo niño, haga nacer el mismo virus potenciado, que hoy combaten los morenistas. Pero no podía ser de otra forma, en toda transición histórica siempre se ha necesitado el oficio, la experiencia, la visión de los hombres que la política combate, pero si no se ajustan a las nuevas reglas de control, que el futuro le impondrá, tendrán que abandonar la embarcación contraria a que fueron invitados al abordaje. La historia nos ha enseñado también que siempre viven en un constante peligro, los oficiosos del nuevo régimen en que traten y logren revertir al sistema para retornar al pasado. Ya sea por la vía de un golpe de estado o la declaratoria a un estado de sitio. En síntesis, no justifico la inclusión de personajes “señalados” de otros derroteros al nuevo proyecto de nación, porque todo cambio lo requiere, pero a la llegada del poder consumado en la proximidad del tiempo, se habrá de leer y ejecutar las nuevas reglas del juego, en donde todos caben pero siempre bajo el orden de la ley a partir del ungido hasta el último servidor público. Ejemplos de transición política abundan, ahí está “el pacto de la Moncloa”, luego de la muerte del dictador Francisco Franco. La caída de la dinastía Somoza, en Nicaragua o el triunfo electoral del gobierno de la unidad popular de Salvador Allende, en Chile. En todos ellos se tomó a la mano actores importantes que con el tiempo fueron dando paso al nuevo rostro que el pueblo les impuso, lo que es destacado es que, nada volvió a ser igual, las condiciones de vida cambiaron sustancialmente y se adaptaron a otras necesidades. Aquí mismo, Francisco I. Madero tuvo que echar mano de reconocidos porfiristas en su gobierno de transición, aunque, luego, ellos ayudaran a su propia caída.

Los tiempos de las últimas décadas, han bombardeado a la masa mexicana y se ha incrustado en la ideología imperante en una vida ficticia, donde los valores del consumo y el tener nos han separado del ser. Hemos asistido a elecciones pasadas con el casete inductivo para justificar el pago con el cruzamiento del nombre del “favorito”. Las campañas políticas son ecos de resonancia donde lo que menos cautiva es la verdad. Y lo que más abunda es la utopía que describen los candidatos. En esto el pueblo vive en un estado de simulación “hace como que cree y el abanderado hace como que engaña”. Hoy aquí nos espantan con Venezuela y estamos más inseguros que Venezuela. No queremos oír en nuestros oídos castos la palabra “socialismo” cuando desconocemos su significado histórico, pero sí abrazamos al “capitalismo” que es el acto más salvaje de la explotación del hombre por el hombre. Pero esto es porque nos construyeron una isla de confort, nos jabonaron el cerebro y vivimos en la felicidad del miedo y el temor fantasmal que no vemos, pero constantemente nos ataca. Como el desempleo, la inflación en los precios, el consumo desorbitado, dioses mercantilizados por vivales y relaciones humanas tormentosas. El confort de la distracción televisiva, los grandes espectáculos y el tener, tener, tener como si la vida, fuera eterna y jamás fuera interrumpida con la muerte. Finalmente vivimos constantemente en el reino del miedo.

Comments

comments