Tu Periódico Quequi

Cuna de lobos Prisciliano Nemegyei Rodríguez.

 

Urge nuevo pacto social.

 

_ El tejido social destruido con un régimen en descomposición.

_ Detener el rumbo incorrecto del entreguismo nacional.

_ Lanzar una convocatoria nacional contra la inseguridad y la corrupción.

 

Hoy México ha dejado de navegar, es una nave encallada. La tripulación teme que naufrague. Los capitanes vivales, la abandonaron a la deriva luego de saquearla. Mientras en la orilla del puerto otro conglomerado la espera con buenas noticias del cambio. El dilema a la nave mexicana ¿repararla? o ¿rematarla? Ya está visto que la tecnocracia, de derecha y centro-izquierda, cumplieron obedientes el objetivo de saquearla y vender sus tesoros a los piratas del capitalismo mundial. Y aun pretenden rematarla en lo poco que queda, para esclavizar aún más a la masa que sueña con la última esperanza de rescatarla. La información que se despliega alrededor, se abre a dos vértices. Por una parte encubrir la verdad con mentiras insistentes, totalmente alejada de la realidad y por la otra destapar, de una buena vez, el despojo convertido en hurto nacional. Lo único sustancial que han traído las campañas políticas, en los 5 meses que van del año, son las cloacas que se han ido abriendo con su tufo nauseabundo de corrupción en los últimos 4 sexenios y que hoy desbordan en la administración de Peña Nieto.

Hoy vemos a un PRI agonizando, aunque bajo la cama del enfermo, en fase final,  conserva un cañón por si se requiere, utilizar, de última hora. Enfrente sus parientes, miméticos, PAN y PRD, se frotan las manos para suplantarlo, con el placer gustoso del poder, pero en medio el puente de Morena, los arrincona y los somete a todos mientras se eleva en las encuestas a niveles novedosos en la política mexicana. El respaldo popular es tan evidente, entre los candidatos que muchos analistas y politólogos aducen que: “este arroz ya se cosió” y que es  solo cuestión de corto tiempo para que el voto masivo lleve a Andrés Manuel López obrador a la presidencia de la república, el próximo primero de julio. Si esto llegara a realizarse, estoy convencido que de inmediato se convocaría a un nuevo pacto social con las siguientes inclusiones:

_ La participación popular en los asuntos nacionales.

_ El respeto irrestricto a la diversidad ideológica, religiosa, sexual y étnica.

_ Anulación inmediata y contundente, de la pensión vitalicia a expresidentes.

Realizar una revisión  exhaustiva a:

_ La construcción del aeropuerto de la Ciudad de México.

_ Al Tratado de Libre Comercio con Canadá y Estados Unidos.

_A la Reforma Educativa.

_A la Reforma Energética.

_ Al caso de los 43 jóvenes normalistas desaparecidos de Ayotzinapa Guerrero.

_ A una amnistía, con quienes incumplieron la ley, interponiendo el interés nacional al respecto.

_ La formación de la nueva institución de seguridad pública denominada; La Guardia Nacional.

_Apoyos mensuales a estudiantes, madres solteras, personas de la tercera edad y discapacitados.

_ Ajustar los sueldos estratosféricos de funcionarios públicos, pero a la par incrementar salarios a profesores, militares, policías, médicos y enfermeras etc.

_ Realizar de inmediato los trabajos del ferrocarril de la Riviera maya hasta Palenque Chiapas, para atraer el turismo nacional y extranjero.

_ Comenzar por lo menos la construcción de la primera refinería que quizá sería la del puerto de dos bocas y rehabilitar otras, para comenzar a procesar la gasolina en nuestro país.

_Habilitar 100 mil hectáreas de tierra para su reforestación en el sureste mexicano.

_ Facilitar el otorgamiento de créditos a ganaderos, artesanos, pequeños empresarios, agricultores y cooperativistas.

_Comenzar a descentralizar las oficinas institucionales de la Ciudad de México a la provincia.

_ Ajustar los precios de garantía de los productos básicos agrícolas, como el maíz, arroz, frijol etc.  Para erradicar “el coyotaje”.

Lo anterior sería parte del nuevo pacto al que se ha comprometido López Obrador y que por lo menos, será un respiro prolongado y sano que tanto requerimos los mexicanos, que hemos vivido de malas noticias en los últimos 30 años de vida pública. En su proyecto de nación lo ha expresado y así lo hizo cuando fue gobierno en la Ciudad de México. Por ello no se necesitan tres dedos de frente para saber que AMLO lo hará porque además lo vivió desde su juventud tabasqueña cuando trabajó cerca de los indígenas de tabasco y construyó una fábrica de escobas, una radiodifusora étnica y los camellones chontales. Por ello no nos extrañemos cuando anuncie que él no vivirá en la casa presidencial de los pinos, sino en alguna casa rentada cercana al palacio nacional. El pacto recobrará la confianza en el pueblo y quizá rescatemos la alegría de la esperanza. Al tiempo.

 

 

 

 

 

 

 

 

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