Cuna de lobos Prisciliano Nemegyei Rodríguez.

Radiografía de un partido: PRI

 

Las redes sociales han puesto al desnudo gran parte de la corrupción.

 

Así fue con la duda a la ayuda internacional, que recibió el gobierno, por los sismos.

 

El crimen organizado, ha puesto sus reales en la sociedad.

 

Una característica que ha batido su propio récord en la administración de Peña Nieto, es todo aquello que obedece a seguridad pública o administración de la justicia. Los feminicidios que anteriormente, señalaron reiteradamente a Ciudad Juárez, Chihuahua, por mucho los rebasó el Estado de México, y en otras entidades donde ya existían incremento en los niveles, esta siguió en alto, en Veracruz,Quintana roo, Puebla, Ciudad de México, Tabasco y Morelos. La impunidad en delitos del fuero común, están a la orden del día, por jueces y ministerios públicos, truecan la ley por dinero. No existe una conducta ética en toda la pirámide del gobierno peñista, que alumbre esta oscuridad, al contrario, es la solapacion y la complicidad, en sus funcionarios del primer orden, quienes la incentivan. Los secuestros, los asaltos en todas sus modalidades, están desatados. El tráfico de drogas, es un comercio que todos sabemos de su existencia, pero simulamos desconocer por el miedo que implica. Y es que este gobierno, está maniatado, porque carece de una estrategia integral. La sociedad le ha quitado la confianza. No cuentan con solvencia moral. Porque el régimen peñista, cada día amanece con una nueva noticia entre sus actores políticos, coludidos en actos de corrupción. Los ajusticiamientos entre bandas, la lucha de territorios por narcos, la violación a los derechos humanos, la trata de blancas, la extorsión a comerciantes y empresarios, el abigeato en las zonas rurales, consistentemente se nos va haciendo común y familiar. En la introyección vivimos con un miedo embriagador y constante, nos vemos entre sí, con temor. Y tal parece que al régimen actual, estas situaciones o no le interesan o quizá le conviene, sabiendo. Que un pueblo arrinconado al miedo, la desconfianza y la inseguridad, es más vulnerable, para penetrar en el tejido social. Por ello en las redes virtuales nos desahogamos, pero en la realidad nos resistimos a organizarnos y terminamos siendo un país conformista y propenso al confort y la comodidad, administrando: nuestras propias pobrezas, nuestras propias miserias y nuestras propias frustraciones. Veamos un dato preocupante, para entender parte del exterminio, en que han perdido la vida, en los últimos 10 años han muerto por acciones accidentadas, más de 130 mil mexicanos. No existe ningún país del continente americano, que haya llegado a la mitad de estas cifras dolorosas. Entonces ¿Qué pasa? ¿Dónde estamos? ¿Cómo hemos podido soportar y llegar a tanto?

A 30 años de distancia, solo por una diferencia de siete horas, un sismo azotó al centro del país, con repercusiones del epicentro en Chiapas, Oaxaca y Morelos. La perdidas en vidas humanas, aunque no fueron cuantiosas, si conmovieron y entristecieron a muchos por la muerte de niños inocentes de la escuela primaria Enrique Rebsamen, de la Ciudad de México.  En donde sí insidió el desastre, fue en la destrucción de casi 350 mil viviendas y vías de comunicación, en los 4 lugares. Desde, el mismo 19 de septiembre, la sociedad espontánea y solidaria, se enfrentó a la tarea de apoyar en los trabajos de rescate. Su labor colectiva fue de héroes, los resultados salvaron una gran cantidad de vidas humanas. La ayuda internacional comenzó a fluir  a nuestro país con cifras –sobre todo en dólares- que sumaron 37 millones (Según datos de la periodista Carmen Aristegui) y el gobierno, por medio de secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, sumaban poco menos a 3 millones de dólares, cierto o no, la desconfianza entre el gobierno y la sociedad estuvo marcada, por una tentativa de acto corruptor que coincidió  con la entrega de despensas en algunas entidades, donde descubrieron que pretendían  utilizarlas para repartir en las próximas campañas electorales, a celebrarse en el 2018. El caso del estado de Morelos, fue patético, allá la esposa del Gobernador Graco Ramírez Garrido-Abreu, giró una orden contundente que “todo tráiler o transporte con ayuda alimentaria, seria detenidos y enviados a descargar a las oficinas del DIF de Cuernavaca” Ante la protesta de la gente, por tal acto, dieron marcha atrás, aunque lograron acumular, en bodegas enormes cantidades de despensas.

Quizá hemos llegado a un punto crítico que determina, que en México, donde se sume el dedo sale pus. No parece haber retorno, a esta espiral que nos va sumiendo rumbo al caos. Es cierto que Enrique Peña Nieto, tiene culpa. También los cuatro gobiernos anteriores, de “los tecnócratas”, crearon las bases, las condiciones y el terreno para arrastrarnos a esta profunda crisis., claro con la legitimación social que adquiere, el gobernante por el sufragio. Solo nos queda una oportunidad última y única, reflexionar el próximo año Con tu voto  en la mano: ¿quieres más de lo mismo? ¿O deseas el cambio? No hay de otra sopa. Se ve claramente como partidos y políticos, encaramados unos sobre otros, luchan y le echan montón, para que todo cambie, para que siga igual y yo le aunaría, peor. Cada vez más la realidad, nos muestra los dos mexicos que se enfrentaran pronto: el del continuismo, o el de un cambio. El de la clase privilegiada, o el de la gente sin privilegios. Los del conformismo o los del hartazgo.

Comments

comments

No hay comentarios

Deja un comentario