DINERO Y PODER, por Román R Christfield: Economía subterránea en México

La economía subterránea se ha convertido ya en una de las grandes realidades urbanas insalvables y que va en crecimiento. En una situación compleja que ha tenido desarrollo acelerado en los últimos años, especialmente después de la crisis económica de 1982, y tiene que ver con la estructura económica y política del país. Según Inegi, en agosto del 2000 el subsector informal genera el 12.7% del PIB, y en él participa el 28.5% de la población ocupada. Es importante señalar que no se está considerando la denominada economía subterránea, ni actividades ilegales como la evasión fiscal, la piratería, la producción y tráfico de drogas, el comercio y transporte de mercancías de contrabando, entre muchas otras. En México, para el año 2000, la economía subterránea era una fuente de trabajo importante en las zonas rurales: el empleo informal se calculaba en un 77% en áreas con menos de 100 mil habitantes y en un 46% para aquellas con más de 100 mil habitantes. El empleo informal tiene que ver bastante con la economía subterránea; ya que es importante en cada sector de la economía: representa el 94% de las actividades en la agricultura, el 73% tanto para la construcción como para la industria, el 63% para el transporte, el 48% para el sector servicio y el 22% del servicio financiero, seguro y Estado. En el 2000, el empleo informal total representaba el 62% de la economía nacional, mientras que el empleo informal no agrícola representaba el 55% en la misma. Los datos actuales indican que la mayoría de los trabajadores informales son hombres, contrariamente al resto de los países de América Latina, salvo para el Caribe.

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