DINERO Y PODER Román R Christfield

México ocupa los últimos lugares en siete aspectos del Índice de Estado de Derecho que elabora el World Justice Project para medir el nivel de corrupción en 113 países. En justicia penal y Estado de derecho ocupa los lugares 108 y 88, respectivamente. La impunidad y la corrupción son los dos elementos poderosos que limitan el crecimiento económico de México, genera grupos que se enriquecen de esa especie y afecta tanto a los programas sociales y por supuesto a la población. El dinero que se clavan los gobernantes y funcionarios de los tres niveles de Gobierno beneficia a ellos y a sus familias, no así a la mayoría de la gente. La impunidad se ha fortalecido en años recientes hasta niveles preocupantes, si bien las políticas monetarias, fiscal, de competencia y de inversión, han logrado forjar un entorno de estabilidad macroeconómica, la corrupción en el manejo triangulado o por abajo del agua, de los recursos públicos, en la asignación de proyectos de inversión en infraestructura, seguridad, salud y educación, son la base de un entorno que genera desconfianza, inhiben una mayor inversión productiva y se convierte en un obstáculo para la generación de empleos mejor remunerados, con el consecuente beneficio para los trabajadores, sus familias y la sociedad. La situación de los hogares no ha mejorado, hay precarización del empleo, elevada informalidad, bajos salarios y pérdida de capacidad adquisitiva, que se conjugan con altos niveles de corrupción gubernamental, y de desconfianza de familias y empresas. México ya no es primer lugar en corrupción. Pagó pa’ que lo pusieran en segundo.

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