Acalambra el crimen de Capeline

 

Consternación entre la política por la sanguinaria ejecución Isaías Capeline Lizárraga.

Sólo un minuto bastó para que las implacables ráfagas de dos AR-15 cegaran las vidas del director general de Gobernación, Isaías Capeline Lizárraga, y de su escolta, Ángel Casillas. Perfectamente agazapados detrás de un muro, junto a una estrecha calle por la que sabían transitaría el jefe de inteligencia estatal, los asesinos vaciaron sus cargadores y se dieron a la fuga, sin siquiera comprobar si sus blancos seguían con vida; no hacía falta, las víctimas recibieron entre 10 y 20 balas cada uno.

Era sólo un minuto, pero sus consecuencias han calado hondo en la entidad, con una clase política consternada, no sólo por lo sangriento del hecho y por tratarse de un alto funcionario, el “espía en jefe” quintanarroense, sino por la amenaza latente que ha quedado suspendido en el aire, mucho después que se acabara el ensordecedor ruido de las metrallas en aquel rincón de Cancún.

Parte de ese grupo político se dio cita en la iglesia “Perpetuo Socorro” de Chetumal, para darle el último adiós a aquel hombre que era temido tanto por amigos y enemigos, aunque también admirado por su eficacia y dedicación.

Ayer, el cielo nublado y la ligera llovizna de la mañana fueron mudos testigos de la misa de cuerpo presente del extinto director de Gobernación, cuyos restos arribaron en una carroza alrededor de las 9:00 horas.

Minutos antes, ya habían hecho acto de presencia la pareja sentimental del occiso, sus hijos y demás familiares que, a simple vista, externaban el dolor de haber perdido de manera trágica al exfuncionario público.

En un ambiente tenso, en donde los presentes se miraban unos a otros todavía pasmados por el cruento final de Capeline Lizárraga, dio inicio la misa, entre llantos y sollozos.

Minutos después, arribó a la iglesia el gobernador del estado, Roberto Borge Angulo, para hacer guardia de honor a un costado del féretro de quien fuera su amigo y uno de sus más cercanos colaboradores.

Arribó como siempre acostumbra a aparecer en eventos públicos: de camisa blanca de manga larga, pantalón de mezclilla y su habitual peinado hacia atrás. El mandatario permaneció en silencio, visiblemente afectado, mientras se desarrollaba la misa.

Al concluir la ceremonia religiosa, el mandatario estatal observó por última vez los restos mortales de Capeline Lizárraga antes de cerrar la pequeña ventana del féretro.

Posteriormente, el mandatario junto con el presidente del Comité Directivo Estatal (CDE) del Partido Revolucionario Institucional(PRI), Raymundo King de la Rosa y familiares, procedieron a trasladar los restos a la carroza fúnebre, para que fuese llevado a su cremación, por decisión de la familia.

Seguidamente, al ser abordado por los medios de comunicación, el mandatario aseguró que el doble asesinato no quedará impune.

“Hoy la delincuencia organizada se fue más arriba, se fueron contra mi Director de Gobernación, y no vamos a descansar hasta encontrar a los culpables. La instrucción es clara, vamos a usar todo el peso de la ley para encontrar a estos culpables, que no pueden atentar en contra de la legalidad y mucho menos privar de la vida a ningún ser humano”, declaró con pesar, mientras se oía el sollozar de una mujer desde el interior de la iglesia.

“No tengo nada más que añadir”, finalizó, antes de alejarse sombrío.

OPINIONES

“Estamos ante la ejecución más sanguinaria de que se tenga memoria, al menos en un funcionario estatal”, aseveró el columnista Javier Chávez Ataxca. La muerte del jefe de la “policía secreta” viene además en un momento delicado, a pocos meses de que Quintana Roo atraviese su primera alternancia en su historia, proceso ríspido que ha caldeado los ánimos en el ámbito político y en la ciudadanía.

Para Emiliano Ramos, diputado local electo y ex dirigente estatal del PRD, Capeline no sólo era el jefe de inteligencia estatal, sino que se dedicaba al hostigamiento de opositores y a la extorsión.

“Presumimos también que tuvo que ver con la quema de autos de compañeros nuestros en las elecciones locales de 2013”, añadió.

(En su única entrevista, el periodista Jonathan Estrada le preguntó directamente a Capeline: ¿Quemas carros? “Nunca me lo han probado”, fue su respuesta, acompañada de una enorme sonrisa.)

Para el diputado local panista Sergio Bolio, Isaías Capeline fue una pesadilla para la disidencia política en Quintana Roo.

“Hay compañeros que sufrieron hasta invasión de su privacidad y de sus bienes”, recuerda.

El final que recibió esta “pesadilla” fue sumamente cruento. De acuerdo al reporte de la necropsia, ni siquiera se puede precisar bien cuántos impactos de bala recibió, debido al alto calibre utilizado, pero se estima que recibió 10 ojivas, todas en el tórax, entrando por un costado. Por su posición final, pareciera que intentó refugiarse, incorporado de costado, aunque no se descarta que haya venido charlando con el chofer.

Su escolta, en cambio, recibió 20 balazos, en su rostro, pecho y abdomen. Su cuerpo inerte quedó reclinado hacia atrás.

La escena se acordonó, los casquillos fueron recogidos, el vehículo retirado y los cuerpos dados sepultura, pero el terror entre quienes ejercitan o añoran el poder permanece.

 

DATO: Consternación en la política por la muerte del director de Gobernación, ante este suceso sanguinario, el gobernador Roberto Borge destaca que no quedará impune.

FOTOS: PeriodiscasQuintanaRoo.Com

Ejecutan a Isaías Capeline

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