EL BESTIARIO Santiago J. Santamaría

EL BESTIARIO

Emilio Lozoya “apadrinó” al presidente de Galicia

El ex director general de Pemex ‘cuadró’ con Alberto Núñez Feijóo, del opositor PP, la ruinosa compra del astillero Barreras de Vigo, donde México perdió 50 millones de euros…

SANTIAGO J. SANTAMARÍA GURTUBAY

La detención en Andalucía de Emilio Lozoya Austin, con documentación falsa, ha encendido las alarmas principalmente en Galicia, donde el próximo 5 de abril se celebran elecciones autonómicas. Uno de los principales directivos del gobierno de Enrique Peña Nieto, miembro del PRI, apadrinó en 2013 la ruinosa compra del astillero gallego Barreras, la mayor atarazana privada de España. La adquisición la negoció personalmente con el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, con quien se reunió antes y después de la operación. Núñez Feijóo, se presenta a la reelección en apenas mes y medio, defendiendo la bandera de la lucha contra la corrupción. Este delito en el seno del exgobierno del PP provocó una sentencia judicial acusatoria, lo que conllevó en su día la dimisión del expresidente español, Mariano Rajoy, en una moción de censura, que abrió las puertas del Palacio de la Moncloa al PSOE de Pedro Sánchez. Esta compra, tachada en algunos medios como un “trapicheo” entre el mexicano y el gallego, no ha dejado de ser cuestionada, en los últimos años, en ambos lados del Atlántico. El titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda mexicana, Santiago Nieto, informó apenas hace unas horas, que el caso de los astilleros es objeto, por fin, de investigación especial. Entrar en el accionariado de esta empresa privada con sede en la ciudad de Vigo le ha supuesto a la petrolera mexicana unas pérdidas de unos 50 millones de euros.

En 2013, Pemex se hizo con el 51% del astillero español por solo cinco millones de euros, algo más de 100 millones de pesos. La petrolera colocó de presidente al empresario gallego José García Costas, que hasta entonces había fungido como vicepresidente. En septiembre pasado, el actual director de la paraestatal, Octavio Romero, denunció que la compra del astillero estuvo plagada de irregularidades y presentó una denuncia por administración fraudulenta. En octubre, Pemex destituyó fulminantemente a García Costas, cuando la compañía se asomó a la quiebra. Para entonces, las autoridades mexicanas ya buscaban a Lozoya por delitos relacionados con sus años en Pemex. El acuerdo de la petrolera con Feijóo incluía también la construcción de dos flóteles (barcos-hotel para trabajadores de plataformas petrolíferas) y 14 remolcadores en Galicia y la apertura de una base logística en el puerto de A Coruña. De aquellas inversiones millonarias solo se hicieron realidad los dos primeros buques. En enero, Romero dijo que solo uno de los flóteles había costado 145 millones de euros y ni que siquiera ha sido utilizado a su máxima capacidad. Tampoco se ha podido vender, añadió, ya que su avalúo arroja cantidades menores al costo de construcción. Romero concluyó que en realidad Pemex nunca tomó control de la empresa. “El resto de accionistas no solo tomó las decisiones importantes, sino el control de la empresa”, dijo.

Las conversaciones entre Pemex y el gobierno gallego duraron meses y contaron con el apoyo del presidente español, Mariano Rajoy. En abril de 2012, Rajoy viajó a México acompañado de Feijóo. Eran los primeros contactos. El diario “La Jornada” informó entonces de que el empresario gallego afincado en México Olegario Vázquez Raña facilitó el acercamiento entre ambas partes. El acuerdo con Pemex supuso para el presidente gallego un balón de oxígeno justo antes de unas elecciones en las que aspiraba a la reelección, ya que lo publicitó como la salvación del sector naval en plena crisis económica. Tras la firma de los contratos, la prensa mexicana dudó siquiera de que estos en verdad existieran. El presidente electo de México entonces, Enrique Peña Nieto, que asumiría el cargo a final de año zanjó el asunto diciendo que veía con “beneplácito” el asunto. La detención ahora de Lozoya encuentra de nuevo a Feijóo en época preelectoral. El jefe del gobierno gallego se ha esforzado ayer viernes en desvincularse del exdirector de Pemex, con quien se reunió en México al menos en 2013 y 2014, y ha felicitado a la Policía española por su arresto. “Las investigaciones están relacionadas con Brasil, no con Galicia”, ha afirmado, pese a los comentarios de Santiago Nieto esta misma semana. “Galicia está preservada de todo tipo de responsabilidad”, ha añadido Feijóo. Barreras acaba de esquivar la quiebra gracias a un acuerdo con la naviera Cruise Yacht Upper Holdco Limited para que tome las riendas de un astillero fundado hace 120 años y del que dependen más de un millar de puestos de trabajo.

“Pemex, bajo sospecha”, es el titular de una editorial del periódico español “El País”, donde presenta a Emilio Lozoya, exdirector de la petrolera estatal Pemex, dependiente la mayor empresa de México, hombre del estrecho círculo de confianza del expresidente Enrique Peña Nieto y detenido el pasado miércoles en Málaga, se había convertido en el epítome de la rampante corrupción en el país norteamericano desde su huida hace unos meses tras ser investigado por una serie de operaciones sospechosas. Su arresto, con vistas a una posible extradición, combina de forma simbólica la disfuncionalidad en la que lleva instalado el Estado mexicano desde hace décadas con el descaro y la frivolidad con los que operaron muchos personajes ligados a la última Administración del PRI (2012-2018). Pero, sobre todo, estrecha el cerco sobre el propio Peña Nieto. En algunos medios periodísticos se apuntaba este fin de semana que “estaba huido” en Londres, Reino Unido. Lozoya ha sido arrestado en una urbanización de lujo de Benahavís y las autoridades mexicanas se han apresurado a anunciar que tramitarán la extradición. Las acusaciones se remontan a la compra por parte de Pemex, siendo Lozoya su director, de una empresa de fertilizantes por un precio que se antoja absurdo, 442 millones de dólares (407 millones de euros), si se tiene en cuenta que en aquel momento, el año 2014, la planta tenía 30 años de antigüedad y llevaba 14 años sin operar. Hoy es pura chatarra. Investigaciones subsiguientes mostraron que Altos Hornos, el vendedor, transfirió 3,7 millones de dólares (3,4 millones de euros, según el cambio actual) a una cuenta en un paraíso fiscal, controlada por la constructora brasileña Odebrecht, que acabaron finalmente en una cuenta vinculada a Lozoya Austin, según las autoridades mexicanas. El presidente de Altos Hornos, Alonso Ancira, ya había sido detenido también hace unos meses en Palma de Mallorca.

Esa es la única acusación por la que México pedirá la entrega de Lozoya. Pero no es la única que pende sobre el antiguo jefe de Pemex, uno de los rostros más conocidos del nuevo PRI, que llegó de la mano de Peña Nieto. La Fiscalía le investiga también por supuestos sobornos por 9,1 millones de dólares (unos 8,3 millones de euros, según el cambio actual) que recibió a cambio de favorecer a Odebrecht con contratos. También está pendiente de aclarar la entrega de varios millones de dólares de la constructora a través de cuentas en paraísos fiscales controladas por Lozoya cuando este ejercía de coordinador internacional de la campaña presidencial de Peña Nieto. Todo esto debe ser sustanciado ante los tribunales mexicanos, tarea incierta dada la acreditada incapacidad de las sucesivas Fiscalías, incluida la actual. Pero el tsunami político es ya inevitable. Además de Lozoya, también está detenido en México Juan Collado, abogado de Peña Nieto, que movió decenas de millones de euros en cuentas en Andorra. El abogado de Lozoya aseguró tras su detención: “Emilio no se mandaba solo”, una expresión que parecería indicar que el jefe de facto del director de Pemex siempre ha sido el presidente de la República.

Una clave de la trama de corrupción de la constructora brasileña Odebrecht en México está en una casa en la zona residencial de Las Lomas. La edificación, de 1.165 metros cuadrados, fue adquirida por Emilio Lozoya a finales de 2012 con dinero que las autoridades investigan como parte de los sobornos pagados por Odebrecht. En esa vivienda, además, se negociaron las condiciones en las que se asignó un contrato millonario a la compañía brasileña en la refinería de Tula (Hidalgo), de acuerdo al testimonio de Luis Weyll, exdirector de Odebrecht en México, quien confesó que la obra se obtuvo mediante coimas. La casa de las Lomas era propiedad de María del Carmen Ampudia Cárdenas, esposa de Carlos Enrique Valenzuela Dosal, miembro del Consejo de Administración del Grupo Financiero Intercam. Las pesquisas oficiales, a las que ha tenido acceso Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), siguieron la ruta del dinero pagado por Odebrecht y se toparon con dos transferencias realizadas a México el 1 de diciembre de 2012 desde una cuenta en Suiza de la que Emilio Lozoya y su hermana Gilda Susana fueron identificados por las autoridades como los beneficiarios. El monto transferido aquel día fue de 2,58 millones de francos suizos que, al tipo de cambio de entonces, equivale a 38 millones de pesos (2,9 millones de dólares). Esa es justo la cantidad que Lozoya pactó con la señora Ampudia Cárdenas para adquirir su vivienda. Las autoridades identificaron que el mayor de los traspasos desde Suiza fue depositado a la cuenta 00101419489 en Intercam Casa de Bolsa, que se atribuye a la señora Ampudia. Uno de los pagos refería como domicilio del beneficiario la calle Ladera número 20, en el exclusivo fraccionamiento residencial Lomas de Bezares. Esta era la casa que ocupaba el directivo de Intercam y su esposa, que fue vendida a Lozoya. Ante los indicios de que la residencia fue adquirida con dinero de sobornos de Odebrecht, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) ordenó congelar las cuentas bancarias de Lozoya, su hermana Gilda Susana y la señora Ampudia. El inmueble se ubica en un condominio habitacional denominado Residencial La Retama, que forma parte de Lomas de Bezares, entre Bosques de las Lomas y Santa Fe, en la alcaldía Miguel Hidalgo de Ciudad de México.

En diciembre de 2016, Luis Weyll, exdirector de Odebrecht en México dijo varias veces a las autoridades de justicia brasileña que se había reunido con Lozoya en su casa de Santa Fe para negociar sobornos a cambio del contrato de la refinería de Tula. En realidad, la vivienda está en la zona de Las Lomas, sobre Prolongación Paseo de la Reforma, cerca de Santa Fe. Las reuniones que se efectuaron en esa casa, según Weyll, tenían que ver con el pago de otros seis millones de dólares en sobornos a cambio de contratos en la planta del Estado de Hidalgo. En total, el exdirectivo de Odebrecht confesó que pagó diez millones de dólares a Lozoya. Cuatro en 2012 y seis más entre 2013 y 2014. Lozoya siempre ha negado estas acusaciones.  Estas nuevas investigaciones, realizadas en el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, de Morena, ya han detectado un vínculo entre Emilio Lozoya y una empresa afincada en las Islas Vírgenes Británicas a la que el departamento de sobornos de Odebrecht transfirió 3,1 millones de dólares en 2012, equivalentes a 40 millones de pesos al tipo de cambio de aquel año. Una hermana del exdirector de Pemex era la beneficiaria de esa cuenta, según han encontrado las autoridades. Por ello también han ordenado el congelamiento de sus activos. En un testimonio rendido el 16 de diciembre de 2016 ante las autoridades de justicia de Brasil, Luis Weyll aseguró que en marzo de 2012 se reunió con Emilio Lozoya. En ese encuentro acordó con el entonces coordinador de vinculación internacional de la campaña presidencial de Peña Nieto el pago de cuatro millones de dólares en retribución por haberlo auxiliado en el posicionamiento de la compañía en Veracruz, donde Odebrecht asentó su base de operaciones y donde tiene su principal negocio, la planta de Etileno XXI, de su subsidiaria Braskem. Según el delator, Lozoya le solicitó que los depósitos los hicieran en una cuenta en el banco suizo Gonet & Cie a nombre de la empresa Latin America Asia Capital Holding. MCCI corroboró que la mencionada empresa de papel o de gaveta fue creada el 10 de septiembre de 2008 en la diminuta ciudad de Road Town, de la isla Tórtola, la mayor de las Islas Vírgenes Británicas, en el Océano Atlántico, uno de los más opacos paraísos fiscales del mundo. MCCI ha encontrado nuevos registros que establecen que la empresa se creó en el despacho de TMF Services, perteneciente a TMF Group, una firma multinacional de servicios fiscales y legales especializada en crear empresas offshore. En su momento, TMF Group tuvo como uno de sus principales competidores al despacho panameño Mossack Fonseca, que administró activos de políticos y personalidades de todo el mundo y cuyos archivos filtrados dieron lugar en 2016 al escándalo conocido como Panama Papers.

Mediante peticiones de colaboración, las autoridades mexicanas han identificado que TMF Group era el administrador de la empresa Latin America Asia Capital Holding LTD, que los delatores de Odebrecht atribuían a Emilio Lozoya, pero que las investigaciones apuntan a que la beneficiaria de la misma es Gilda Susana Lozoya, hermana del exdirector de Pemex. Las autoridades también tuvieron acceso a estados de cuenta del Meinl Bank de Antigua y confirmaron la información revelada por MCCI el 14 de agosto de 2017, acerca de cómo fluyó el dinero del departamento de sobornos de Odebrecht en plena campaña presidencial de 2012 a favor de la empresa ligada a Lozoya. El dinero fue enviado al banco Gonet & Cie de Suiza desde la cuenta 244006 del Meinl Bank de Antigua, que estaba a nombre de la compañía fachada Innovation Research Engineering and Development Ltd. (IRED), la cual era utilizada por Odebrecht para ocultar el pago de sobornos a políticos latinoamericanos. Una primera transferencia a la cuenta de Latin America Asia Capital, por 250.000 dólares, se realizó el 20 de abril de 2012, a tres semanas de haber iniciado la campaña presidencial en México, según los estados de cuenta obtenidos desde 2017 por MCCI y de los que ahora han obtenido copia las autoridades mexicanas. El 25 y 27 de abril de 2012 hubo otros dos depósitos por un millón de dólares. El 23 de mayo, se transfirieron 500.000 dólares y el 31 de ese mes otros 490.000 dólares. En junio, hubo dos depósitos. Uno el día 8 por 510.000 dólares y el día 18 por 400.000 dólares. En suma, las transferencias a la empresa que el testimonio de Luis Weyll liga a Emilio Lozoya, y donde las autoridades mexicanas ubican a su hermana, sumaron 3.150.000 dólares, en siete depósitos. No existieron más transferencias en favor de Latin America Asia Capital Holding porque la cuenta fue cancelada en noviembre de 2012.

Las pesquisas del Gobierno de López Obrador han identificado que los fondos del banco suizo Gonet & Cie fueron transferidos a una nueva cuenta, a nombre de la empresa Tochos Holding Limited, la cual también fue creada en el despacho TMF de la isla de Tórtola, según consta en un documento gestionado por MCCI.. as autoridades han encontrado en su rastreo financiero que los beneficiarios de esta empresa eran Emilio Lozoya y su hermana Gilda Susana, y como administrador, el despacho TMF. En el análisis de movimientos de la cuenta 0240880974, se identificaron dos traspasos de Suiza a México el 1 de diciembre de 2012, el día en que Peña Nieto tomó protesta como presidente de México. Una transferencia fue por 1.500.000 francos suizos a una cuenta de Intercam Casa de Bolsa. Otro pago fue por 1.080.000 francos. Al tipo de cambio de aquel entonces, el monto de las dos transferencias, 2.580.000 francos, coincide con el precio acordado por la residencia de Lomas de Bezares (alrededor de 38 millones de pesos). El mismo día se identificó un traspaso por 39.000 dólares de la cuenta de Tochos Holding al despacho de servicios legales Plan B Asesoría y Estrategia, del que ha sido representante Andrés Constantin Antonius González, que en 2012 colaboró como coordinador de estrategia en el equipo de transición de Peña Nieto.

Consultado por MCCI, Antonius reconoció que existe el despacho Plan B, pero dijo no recordar haber hecho una operación en esa fecha y dijo que él nunca brindó servicio alguno a Emilio Lozoya. Sin embargo, pidió tiempo para revisar la eventualidad de que, sin su conocimiento, alguien de su despacho haya realizado la operación. En su primera declaración patrimonial, a inicios del sexenio de Peña Nieto, Lozoya reportó que el 14 de noviembre de 2012 había adquirido de contado, al precio de 38.175.000 pesos, una casa con una superficie de 1.165 metros cuadrados. En el reporte que hizo público, no reveló la ubicación del inmueble ni el folio real con el que fue inscrito en el Registro Público de la Propiedad. MCCI obtuvo copia del contrato de compraventa, el cual se formalizó ante el notario Jorge Antonio Sánchez Cordero Dávila, hermano de la actual secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero. El precio coincide con el de la declaración patrimonial. La vivienda ubicada en el conjunto La Retama había sido vendida dos años y cuatro meses antes, en julio de 2010, en 2.950.000 dólares. Las medidas de congelamiento de activos a Lozoya se sumaron a la inhabilitación por 10 años determinada por la Secretaría de la Función Pública por el ocultamiento de cuentas como las que las autoridades han descubierto en Suiza. “Por si fueran pocos parió la abuela’, es un dicho popular en España. La madre del exdirector de Pemex, también fue detenida en Alemania por lavado de dinero y asociación delictuosa. Sobre Gilda Austin, de 71 años, pesaba una orden de aprehensión emitida por un juez mexicano en el marco de una investigación por el caso Odebrecht. También hay fichas rojas de Interpol contra el propio Lozoya, su esposa y su hermana.

La detención de Emilio Lozoya (Ciudad de México, 1974) en Málaga, España, era un hecho anhelado por los mexicanos que aguardaban a que la lucha del Ejecutivo de Andrés Manuel López Obrador contra la corrupción política se posara sobre el Gobierno de Enrique Peña Nieto. El arresto del que fuera director de la petrolera estatal Pemex entre 2012 y 2016 amplía las investigaciones contra los exfuncionarios de la Administración del PRI, señalada por sus excesos y marcada por escándalos de corrupción. Lozoya, uno de aquellos rostros del llamado nuevo PRI, era buscado desde mayo de 2019 acusado de lavado de dinero, cohecho y asociación delictuosa. La Fiscalía cree que Lozoya recibió en sobornos al menos 12,5 millones de dólares. La caída del empresario Alonso Ancira en Palma de Mallorca en mayo del año pasado fue el prólogo que anunciaba que el cerco se estrechaba sobre Lozoya. Emilio Lozoya había abandonado México el 30 de abril. Su huida había fijado como destino Alemania, un país donde se sentía fuera del alcance de las autoridades mexicanas por su doble nacionalidad, conseguida gracias a su esposa desde 2016, Marielle Eckes. La extradición desde allí era poco probable porque obligaba a las autoridades alemanas a entregar a un nacional para su procesamiento judicial en el extranjero. Sin embargo, el exfuncionario ha caído en España, una nación que tiene un intercambio mucho más fluido de detenidos con México.

Lozoya es economista del ITAM, un centro de estudios conocido por su formación de cuadros gubernamentales, y abogado por la Universidad Nacional. También tiene estudios de posgrado en Harvard. Su padre, Emilio Lozoya Thalmann, fue parte del Gobierno de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994). Se desempeñó como director general del ISSSTE, la seguridad social del aparato burocrático. En 1993, Lozoya Thalmann se convirtió en secretario de Estado de Energía, Minería e Industrias Paraestatales. A lo largo de su trayectoria, que pasó por el Banco de México, el Foro Económico Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, Lozoya Austin se especializó en fondos de inversión y en la reestructuración de créditos de empresas públicas y privadas. Las cartas que le abrieron las puertas al Gobierno fueron sus amplias conexiones políticas y empresariales en Latinoamérica. Eso hizo que fuera encargado de asuntos internacionales de la campaña presidencial de Peña Nieto en 2012. Javier Coello, el abogado de Lozoya, ha reconocido que su cliente tiene dos órdenes de captura emitidas por la Fiscalía General. La primera está relacionada con supuestos sobornos por 9,1 millones de dólares que Lozoya recibió a cambio de favorecer a Odebrecht con contratos, algunos de ellos en la refinería de Tula, en el Estado de Hidalgo. La segunda lo vincula a la compra desde Pemex de dos empresas en pésimas condiciones y por las que habría recibido otra coima otorgada por la empresa Altos Hornos de México, de Alonso Ancira.

Pemex compró en 2014, cuando Lozoya era su director, las empresas Agronitrogenados y Fertinal. La operación le costó a la petrolera, ya en problemas financieros, 442 millones de dólares por compañías que tenían 14 años sin operar sus instalaciones y con el 60% de su maquinaria en estado inservible, de acuerdo a la Auditoría Superior de la Federación. La decisión se convirtió en un hoyo negro que generó a Pemex gastos y pérdidas por 1.400 millones de dólares en el quijotesco intento de reactivar la industria de los fertilizantes en una planta considerada chatarra. El único ganador en esa transacción fue quien se deshizo de esas plantas, Altos Hornos de México. Desde entonces, revelaciones periodísticas han explicado el vínculo de Lozoya con el dueño de la empresa, Alonso Ancira. El exfuncionario hizo al menos 54 viajes en helicóptero a la torre GAN de Polanco, donde se encuentran las oficinas del empresario. Un mes después de que Pemex cerrara el trato para hacerse con Agronitrogenados, Altos Hornos transfirió 3,7 millones de dólares a una cuenta en un paraíso fiscal que Odebrecht utilizaba para pagar sobornos. Ese dinero abandonó luego esa cuenta para ser transferido a una empresa supuestamente vinculada a Lozoya Austin. Las autoridades mexicanas creen que el exdirector de Pemex compró a finales de 2012 una casa en el poniente de Ciudad de México con dinero ilícito. La Unidad de Inteligencia de la Secretaría de Hacienda cree que el dinero provino de sobornos salidos de cuentas manejadas por la constructora brasileña Odebrecht, una empresa en el centro de decenas de escándalos de corrupción en toda América, y blanqueados a través de paraísos fiscales. La sospecha llevó al Gobierno de López Obrador a congelar las cuentas de Lozoya desde mediados del año pasado.

Los casos no solo han provocado el congelamiento financiero de Lozoya. Han afectado a toda su familia. A su hermana, Gilda Susana, también le fue impedido el acceso a sus cuentas bancarias. Su madre, Gilda Austin, de 71 años, fue detenida en Alemania en julio y trasladada a México. Desde noviembre se encuentra en arresto domiciliario mientras se le investiga por haber recibido en sus cuentas parte del dinero que se sospecha Lozoya cobró de mordidas. La detención de Lozoya apunta a otra dirección. Lo dice su propio abogado, Javier Coello, que este miércoles ha dicho a la prensa que el exdirector de Pemex “no se mandaba solo”. Interrogado por los periodistas, el letrado se abstuvo de dar nombres: “lo dejo a la imaginación”. La imaginación de los mexicanos solo puede pensar en la cúpula del Gobierno de Enrique Peña Nieto: Luis Videgaray Caso, Miguel Ángel Osorio Chong, Rosario Robles Berlanga, Pedro Joaquín Coldwell, Claudia Ruiz Massieu Salinas, José Antonio Meade Kuribreña… y Emilio Lozoya Austin, José Antonio González Anaya y Carlos Alberto Treviño Medina, los tres ‘jefes’ de Pemex desde el 4 de diciembre del 2012 al 30 de noviembre del 2018.

Todos estos datos que conforman esta columna nos hace recordar el film de Martin Scorsese, The Wolf of Wall Street (El lobo de Wall Street), protagonizada por Leonardo DiCaprio. El guión de la película, estrenada en el 2013, en los inicios de los desmanes de Emilio Lozoya, está basado en hechos reales del corredor de bolsa neoyorquino Jordan Belfort. Lo que nos cuentan es un ‘remake’ muy ‘light’, con un cordero de protagonista. Los lobos de verdad estaban un poco más al sur de Nueva York, en la ciudad de México.  A mediados de los años 80, Belfort era un joven honrado que perseguía el sueño americano, pero pronto en la agencia de valores aprendió que lo más importante no era hacer ganar a sus clientes, sino ser ambicioso y ganar una buena comisión. Su enorme éxito y fortuna le valió el mote de “El lobo de Wall Street”. Dinero. Poder. Mujeres. Drogas. Las tentaciones abundaban y el temor a la ley era irrelevante. Jordan y su manada de lobos consideraban que la discreción era una cualidad anticuada; nunca se conformaban con lo que tenían. En México, los lobos de verdad, con Enrique Peña Nieto como jefe de la manada, nunca fueron cuestionados por quienes estaban al frente de la Procuraduría General de la República. Jesús Murillo Karam, Arely Gómez González, Raúl Cervantes Andrade y Alberto Elías Beltrán eran los encargados de los servicios de Inteligencia, de sus agentes secretos y de sus fondos reservados. Su jefe, Enrique Peña Nieto, y ellos, manejaban y manejan datos para informarnos lo que ocurría en las cloacas del Poder… Esperemos que no se acojan a los ‘amparos’ de materiales considerados como secretos de Estado. Hace falta apagar esas miles de fogatas que oscurecen a México y cuyas lascas llegan a otros lugares como Galicia, en España. Trabajemos para que se haga la luz.

@BestiarioCancun

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