EL BESTIARIO SANTIAGO J. SANTAMARÍA GURTUBAY

El ‘coitus interruptus’ de Albert Rivera en España

Ciudadanos sufrió un descalabro, el conflicto catalán catapultó a Vox y se confirmó el bloqueo…, en las elecciones de este domingo

SANTIAGO J. SANTAMARÍA GURTUBAY

No habrá mayorías fáciles, ni por la izquierda ni por la derecha, y la formación de Gobierno será endiablada. Pero al menos ahora conocemos las principales opciones. El PSOE puede buscar la investidura con una fórmula similar a la de julio, es decir, poniendo de acuerdo a los partidos de su izquierda y a los nacionalistas, pero necesita además la complicidad de los catalanistas de ERC. Las alternativas pasan también por el PSOE, que tendría dos posibilidades aritméticas, reemplazar a ERC por Ciudadanos o apoyarse en el PP. No son fórmulas sencillas, pero el vértigo de unas terceras elecciones debería volver más creativos a los líderes de los partidos. Hay quien insiste en reformar la ley electoral para impedir nuevos “bloqueos”. Lo que tienen que hacer los partidos políticos es recuperar el espíritu de 1978 que conllevó acuerdos que permitieron una “Transición Democrática”, sin “pajas mentales”, sacando adelante temas fundamentales. El escenario tras la muerte del dictador Francisco Franco era mucho más complicado que el actual, con varios grupos terroristas liderando verdaderas insurrecciones armadas, como era el caso de los independentistas marxistas leninistas de ETA en Euskadi, País Vasco; con un Ejército y unos Cuerpos de Seguridad del Estado reacios a una transformación en su seno; miles de empresas acostumbradas a los beneficios o rechazos de una autocracia económica española, tuvieron que reconvertirse a marchas forzadas para su estreno en los mercados de la Unión Europea y otros mercados mundiales, perdiéndose miles de puestos de trabajo en el proceso; las dinámicas políticas y sociales existentes en pleno ‘destape’ de libertades, con partidos ligados ideológicamente con el antiguo régimen, como la UCD de Adolfo Suárez y Alianza Popular (después Partido Popular), de Manuel Fraga Iribarne, impidieron esas “reformas” hasta la llegada de los socialistas al poder en 1982.

Un movimiento sindicalista, donde se hablaba hasta entonces, de “rupturas” más que de “reformas” con la UGT -ligada al PSOE- y Comisiones Obreras -apéndice del Partido Comunista de España, el PCE, de Santiago Carrillo y Dolores Ibarruri, “La Pasionaria”, permitió reconversiones “salvajes”, con despidos con indemnizaciones diezmadas por los “gabinetes” y sus “abogados laboralistas”, dirigidos por los propios sindicatos. Esto provocó en años posteriores un rechazo a la sindicalización por parte de la clase obrera, pues se promovieron y normalizaron las máximas de “privatizar las riquezas” y “socializar las pérdidas”. Éstas adquirieron su “label” de calidad en plena recesión del 2008. Miles de millones de euros se aportaron a entidades bancarias y financieras, desde los gobiernos. Los préstamos salidos de las arcas públicas no han sido devueltos.

En este 2019 España necesita un pacto de Estado para defender la actual Constitución y sus libertades, para hacer frente a los extremismos del nacionalismo español y catalán, que rechazan y desprecian el actual modelo democrático; la aprobación de unos presupuestos que sustituyan a los prorrogados en los últimos años; y una estrategia de política territorial que devuelva la paz pública en la Comunidad Autónoma de Catalunya. Urge que se imponga el seny. En la cultura popular catalana, el seny, traducible al castellano por “sensatez”, “cordura”, “sentido común” o “buen humor”, aunque en castellano actual no tiene una traducción literal, es decir, una palabra que aúne todas las acepciones, sí la tenía antaño en la palabra “sino” es la ponderación mental, o sana capacidad mental que predispone a una justa percepción, apreciación, comprensión y actuación. Probablemente, la palabra tiene su origen etimológico en el vocablo sensus, en latín, sentido. El seny como característica de la sociedad catalana, al igual que la mesura como cualidad castellana en el Cantar de Mío Cid, estaba basado en un conjunto de costumbres y valores ancestrales que definían el sentido común sobre la base de una escala de valores y unas normas sociales que imperaban en la Cataluña tradicional. Muchos de estos valores se transmitían, como en Castilla, por medio del refranero, de padres a hijos en forma de proverbios o aforismos e historias morales, gran parte de ellas inspiradas en la ética cristiana. Muchas lecciones de inculcación de valores morales tienen como protagonistas animales y plantas comunes en las zonas rurales de Cataluña como en el refranero castellano de animales y plantas comunes en Castilla. El tradicional debate entre el seny y la rauxa (arrebato, rija) se puede entender como una manifestación de principios contradictorios en la misma persona. En el marco tradicional catalán, el debate se definía como la lucha entre la virtud y el pecado. Característica de la cultura cristiana heredada de los antepasados, la figura de San Jorge luchando contra el dragón era un símbolo gráfico de esta lucha. Hay quienes ven en esta dicotomía un principio similar al del yin y yang del budismo.

Si las elecciones de este domingo poco aclararon el horizonte de la gobernabilidad en España menos lo hicieron en Cataluña. Los únicos que avanzaron posiciones en esa comunidad fueron los independentistas, pero divididos en el Congreso ya no en dos partidos, sino en tres. Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) ganó las elecciones, pero acusó fugas hacia los sectores menos propicios a cualquier salida pactada de la cuestión catalana. Junts per Catalunya, el partido del expresidente Carles Puigdemont, avanzó posiciones y los antisistema de la CUP irrumpieron en la Cámara baja con dos diputados. Eso sí, el independentismo sigue lejos de alcanzar el 50% de los apoyos en Cataluña. Casi un mes de protestas en las calles catalanas contra la sentencia del procés han vuelto a catapultar al independentismo en las urnas al mismo tiempo que Vox disparaba sus apoyos en el conjunto de España. ERC ganó por segunda vez unas elecciones generales en Cataluña, pero lo hizo con menos fuerza que en abril (13 escaños) y seguido de cerca por el Partit dels Socialistes (PSC), que consiguió consolidar sus 12 diputados. En tercera posición quedó Junts per Catalunya, con ocho escaños, uno más que en abril. En Comú Podem, el referente catalán de Podemos, mantuvo sus siete diputados. Fue seguido por el PP, que sigue bajo mínimos en Cataluña, pero consiguió dos diputados, uno más que en abril. La novedad de la noche fue la CUP, que entra en el Congreso con dos diputados. Y, como en el resto de España, Vox sube, pasando de uno a dos diputados por Barcelona.

El PNV ha vuelto a ganar en Euskadi. Y lo ha hecho demostrando que se encuentra en un momento dulce al lograr un escaño más, consiguiendo un total de siete, y distanciarse en tres del PSE-EE, que ha mantenido los cuatro que logró el pasado abril. A un año vista de las elecciones autonómicas, el PNV ve premiado su talante moderado, pactista y alejado de Cataluña. El PP de Alfonso Alonso no ha conseguido recuperar su escaño y se queda sin representación en el Congreso. Euskadi tampoco se la ha dado bien a Ciudadanos y a Vox. El reciente acuerdo firmado por el bloque de la derecha y Vox en la Comunidad de Madrid para ilegalizar a los partidos que “atenten” contra la unidad de España ha ayudado a consolidar el resultado de los nacionalistas vascos. Tras la previsión programática del partido de ultraderecha, que anunció su intención de ilegalizar el PNV, el acuerdo de los tres partidos que aparecieron juntos en la denominada foto de Colón, PP, Ciudadanos y Vox, ha movilizado en torno al partido vasco, a quienes temen un proceso de recentralización, de recortes en la financiación autonómica o de ilegalizaciones de partidos en caso de que sumaran la mayoría absoluta del Congreso. Los socialistas vascos mantienen los cuatro escaños, al igual que EH Bildu. Elkarrekin. Podemos, sin embargo, se ha dejado el escaño que ha ganado el PNV, quedándose con tres.

El coitus interruptus o coito interrumpido, también conocido como retirada o marcha atrás, es un método de contracepción en el cual una pareja tiene relaciones sexuales, pero el pene es retirado prematuramente y el semen es eyaculado fuera de la vagina, o no es eyaculado y es retenido dentro del cuerpo. El uso de este método está documentado desde hace al menos 2000 años, y se estima que fue usado por 38 millones de parejas en todo el mundo en 1991. Diversas autoridades sanitarias advierten de la baja eficacia de esta práctica como método anticonceptivo en comparación a otros métodos anticonceptivos, y la nula eficacia en la prevención de contagio de infecciones de transmisión sexual. Hecatombe. Ciudadanos se hunde más de lo esperado. En poco más de seis meses, el partido de Albert Rivera ha visto desvanecerse el capital político ganado en abril, cuando rozó el sorpasso al PP y se convirtió en tercera fuerza en el Congreso de los Diputados, con 57 escaños. En un hundimiento solo superado por el de UCD en 1982, el partido se ha dejado cuatro de cada cinco asientos, hasta sumar sólo 10 diputados. En su comparecencia en la noche del domingo asumió como “alma mater” de Ciudadanos los malos resultados. Sus votantes y militantes no le perdonaron el que no salvara el bloqueo tras las elecciones de abril, pues con su apoyo el PSOE de Pedro Sánchez hubiera podido presentar a la sociedad española un gobierno de mayoría, evitándose unas nuevas elecciones este 10 de noviembre. El PSOE y Ciudadanos superaban la mayoría absoluta de 176 votos. La repetición electoral se llevó por delante a Ciudadanos. El partido constató su desmoronamiento con un resultado todavía peor de lo anticipado por las encuestas. Nadie imaginaba en la cúpula un desplome de estas características: la pérdida del 80% de sus escaños y más de dos millones y medio de votos, y acabar superado por Vox, Unidas Podemos y ERC hasta convertirse en la sexta fuerza parlamentaria y pasar a ocupar una posición irrelevante para la gobernabilidad.

Tras el catastrófico escenario, Rivera anunció la convocatoria de congreso extraordinario que deberá decidir “un nuevo rumbo” del partido, pero no dimitió. El líder todavía resiste. “Es un mal resultado, sin paliativos ni excusas”, reconoció Rivera en una breve comparecencia rodeado por la plana mayor del partido, donde destacaban los ojos enrojecidos de su portavoz parlamentaria, Inés Arrimadas. El presidente admitió su responsabilidad. “Los líderes asumen en primera persona no solo los éxitos, sino también los fracasos”. En su caso, con más motivo en la medida en que Ciudadanos es un partido personalista y las decisiones de calado de los últimos meses las ha tomado Rivera con un reducidísimo grupo de dirigentes. Pero, de momento, la responsabilidad no implica dimisión. Todos los que estábamos en esos momentos oyéndole a Albert Rivera en directo esperábamos que anunciara su dimisión desde ya. No fue así, protagonizando un coitus interruptus electoral… Va a convocar un congreso extraordinario. De dimisión, nada de nada. La única dimisión llegaba a esas horas la del presidente de Bolivia, Evo Morales. Ciudadanos sufrió un descalabro. No es normal que un partido pierda más de la mitad de sus votos en apenas seis meses. Habrá tiempo para pensar en los motivos, pero es imposible no preguntarse cuál habría sido el destino del partido si se hubiese negado a pactar con Vox o si en julio se hubiese abierto a gobernar con el PSOE en el lugar de Podemos. Ciudadanos ha perdido más de dos millones y medio de votos. De inicial talante liberal se presentaba en España como un partido bisagra. Perdió la oportunidad de haberse convertido en vicepresidente de España. Apostó por potenciar postulados de la extrema derecha, que huele a rancio y trasnochado franquismo.

Se confirmó el bloqueo. Para la pregunta fundamental de estas elecciones se cumplieron los presagios de nuestras predicciones: no habrá mayorías fáciles, ni por la izquierda ni por la derecha, y la formación de Gobierno será endiablada. Pero al menos ahora conocemos las principales opciones. El PSOE puede buscar la investidura con una fórmula similar a la de julio, es decir, poniendo de acuerdo a los partidos de su izquierda y a los nacionalistas, pero necesita además la complicidad de ERC. Las alternativas pasan también por el PSOE, que tendría dos posibilidades aritméticas, reemplazar a ERC por Ciudadanos o apoyarse en el PP. No son fórmulas sencillas, pero el vértigo de unas terceras elecciones debería volver más creativos a los líderes de los partidos. El conflicto catalán catapultó a Vox. Desde mediados de octubre, la formación de derecha radical no paró de crecer en los sondeos y al final logró el 15% de los votos. Vox tiene los tres rasgos de su familia política: es autoritario, populista y nativista. Y es posible que en el futuro crezca con su discurso populista -su pretensión de proteger al pueblo español y virtuoso de una élite global, progresista y corrupta-. Pero de momento su gran baza ha sido la cuestión nacional. “Vox es el partido más capacitado para afrontar el conflicto catalán”. La investidura fallida pasó factura. Los partidos que retroceden son aquellos que podía haber impedido estas elecciones: pierden apoyos PSOE, Podemos y sobre todo Ciudadanos. En el caso del PSOE la caída es más evidente si la medimos respecto de los sondeos del verano, cuando el partido superaba el 30% intención de voto.

¿De quién fue la idea? ¿Quién es el responsable de la opción arriesgada de llamar a las urnas? Son muchas las preguntas a las que va a tener que responder el PSOE y su secretario general, Pedro Sánchez, al haber decidido convocar elecciones y tirar la toalla en sus intentos de formar una mayoría parlamentaria en el mes de septiembre. El resultado de esta noche no es en absoluto favorable para el PSOE, aunque el primer discurso de Sánchez fue para felicitarse por haber ganado las elecciones. Así ha sido, aunque se hayan dejado en el camino más de 700 mil votos y la mayoría absoluta en el Senado. Pero eso no es lo más importante, según reconocían esta noche interlocutores socialistas. Lo es la plasmación de un Parlamento aún más fragmentado, con incorporaciones de actores cuya razón de ser no es precisamente colaborar o propiciar la estabilidad del país. Han fallado todas las previsiones de los estrategas socialistas: esto es, la convicción de que desde La Moncloa, con un discurso de moderación, presidencial, institucional, se tenía ya mucho ganado para convencer de que las elecciones eran lo más conveniente. Desde la presidencia, pensaban estos estrategas, necesariamente se transmitiría un plus de eficacia y capacidad, tanto para hacer frente a la desaceleración económica como a la crisis territorial. No ha sido así. Los ciudadanos, aunque han dado un apoyo relevante al PSOE y le han colocado como primera fuerza y ganadora de las elecciones, no han acudido en masa a apoyar esa opción. El mensaje de seguridad y estabilidad que ofrecía Pedro Sánchez ha encajado mal con los disturbios en Cataluña y, sobre todo, con la actitud desafiante de los políticos independentistas catalanes. Fue una opción arriesgada mantener la posición de dureza con Unidas Podemos, aunque había elementos sólidos para ese rechazo, y confiar en que los ciudadanos le iban a entender y apoyar. Sus posibles socios han salido debilitados de este envite, ya sea Unidas Podemos o Ciudadanos, que en las últimas horas se ofreció a propiciar un Gobierno.

Sánchez llamará en las próximas horas a los líderes de otros partidos políticos. “Mi empeño es que esta vez sí o sí vamos a hacer un Gobierno progresista. Los españoles han dicho que quieren un Gobierno que dependa de varias fuerzas políticas”, dijo esta noche. Esta aseveración habrá que traducirla, pero hay muchas pistas. “Con Iglesias sí, con Casado no”. Eso gritaban algunos militantes en la puerta de la sede de su partido. Les hizo caso hace siete meses, cuando le instaron a que no pactara con el líder de Ciudadanos, Albert Rivera. Ahora es muy posible que también les atienda y sí trabaje por un Gobierno de coalición. Con el 100% de los votos escrutados: PSOE, 120 escaños; PP, 88; Vox, 52; Unidas Podemos, 35, Ciudadanos, 10. Terminando esta columna, nos llega de madrugada, este lunes, que Albert Rivera dimite como líder de Ciudadanos, tras la debacle electoral. Las ventajas del coitus interruptus es que puede ser usado por gente que tiene objeciones o que no tiene acceso a otras formas de anticoncepción. Algunos hombres lo prefieren para evitar cualquier posibilidad de efectos adversos de contraceptivos hormonales en sus parejas. Algunas mujeres también prefieren este método sobre la contracepción hormonal para revertir efectos adversos, tales como depresión extrema, cambios de humor, sequedad genital, disminución de la libido y cefaleas, entre otros. No tiene costos monetarios directos, no necesita aparatos especiales, no tiene efectos colaterales físicos, puede ser practicado sin prescripción médica y no tiene barreras para la estimulación. Comparadas con los métodos comunes reversibles (DIU, contraceptivos hormonales y preservativos masculinos), el coitus interruptus es el menos efectivo en prevenir el embarazo. Como resultado, es también de menor coste/eficacia que muchos métodos más efectivos, pues aunque el método en sí no tiene costo alguno, los usuarios se enfrentan al gasto de un potencial embarazo y nacimiento. El método es totalmente ineficaz en prevenir infecciones de transmisión sexual como el VIH, ya que el líquido preyaculado puede contener virus o bacterias que pueden infectar a la pareja al entrar en contacto con las mucosas. En algunas enfermedades, una reducción del fluido corporal intercambiados durante la relación sexual, puede reducir la probabilidad de enfermedad de transmisión sexual en comparación con el uso de ningún método debido al menor número de patógenos presentes. El método puede ser difícil de usar para algunas parejas ya que la interrupción del acto sexual puede dejarlas frustradas o insatisfechas.

“Puesto que fuimos tan idiotas y no hicimos nada para evitarlo, el desastre propio o la victoria del rival, que se veía venir, por fin ha llegado…”, reflexionaba en una columna periodística, titulada “Pronóstico”, el escritor español Manuel Vicent. Si ante la amenaza de cualquier calamidad se interrogara hoy al oráculo de Delfos, para acertar de lleno le bastaría con estas tres palabras: se veía venir. Se trata del pronóstico más científico que pueda hacerse sobre el futuro. Si los casquetes polares están a punto de licuarse por completo y se acerca el día en que nos vamos a despertar con el mar al pie de la cama, limítate a decir: se veía venir. Si los astrónomos afirman que se dirige a la Tierra un aerolito demoledor que puede partir en dos el planeta, encógete de hombros y di: se veía venir. Si de pronto el telediario da la noticia de que a ese presidente de color calabaza que hay en Estados Unidos un tirador de élite le ha volado la tapa de los sesos con un rifle adquirido en el supermercado de la esquina, te alegres o no, tu respuesta será: se veía venir. Por primera vez, después de 40 años de libertad en España, el sueño de la independencia de Cataluña arde dentro de unos contenedores de basura, nada glorioso por otra parte, porque las llamas que iluminan ese sueño imposible solo se alimentan de una suma de desechos, restos de pollo hormonado, compresas y pañales, cáscaras de huevo, frutas podridas y envases de cartón. Si ese fuego producto de la ira y la frustración se propaga y al final de esta quimera resulta que sobre la democracia calcinada los caballos del fascismo entran relinchando en el corazón del Estado, pon cara de lelo y exclama: se veía venir. Este domingo borrascoso de otoño, pisando las hojas amarillas, con la papeleta en la mano, los españoles fueron a ver el futuro en el hígado de las ocas, que son las urnas. “Gane o pierda tu candidato, si alguien te pregunta ¿cómo lo ves?, puedes decir: puesto que fuimos tan idiotas y no hicimos nada para evitarlo, el desastre propio o la victoria del rival, que se veía venir, por fin ha llegado”.

Una última pincelada. En la fiesta organizada por Vox en Madrid los participantes no llevaban banderas de España con el águila y el lema imperial de una, grande y libre. Dominaban las constitucionalistas. Los “Viva España” eran unánimes, sin “Arriba España”, ni aquellos lemas de la “Transición Democrática” de “España una y no 51” vociferados por el “oscurantista” dirigente nacional de Fuerza Nueva, Blas Piñar. “Soy español, español, español…”, interrumpían con este grito el discurso del bilbaíno Santiago Abascal, quien estudió en la Universidad de Deusto, y nació un sospechoso 14 de abril de 1976. En 1931, un 14 de abril en España se proclamaba la Segunda República, tras las elecciones celebradas después de la dimisión del dictador Miguel Primo de Rivera (enero de 1930). Los de la “cáscara amarga” triunfaron en 41 de las 50 capitales de provincia. Ante el decidido impulso republicano en las ciudades, el rey Alfonso XIII, abuelo de Juan Carlos I y bisabuelo de Felipe VI, decide abandonar el país. Eibar, ciudad muy ejemplar, cercana a la capital de Vizcaya, fue la primera en proclamar la República en España. Con música de Manolo Escobar y su canción “¡Que Viva España…!”, los “voxeros” deliran con un Santiago Abascal presidente. Entre los asistentes no estaba el ex portero de la selección  española de fútbol, Iker Casillas. Era el “forastero ausente”. Más que un mitin de una perturbadora extrema derecha, me parecía que estábamos ante un “remake” de lo que aconteció tras conseguir la Selección Española de Fútbol, el Campeonato del Mundo en Sudáfrica en el 2010. Si los políticos son incapaces de desbloquear España habrá que pensar en fichar a Gerard Piqué y a Sergio Ramos, del Barça y Real Madrid y al resto de sus compañeros quienes lograron unir al país ibérico. Vicente del Bosque, el entrenador, se ríe. Es una utopía, no sólo en España sino también en México con “El Tricolor”. El fútbol, el “Kola Loka”, el cianoacrilato del estadounidense Harry Wesley Coover, es lo único que une a españoles y mexicanos.

@BestiarioCancun

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