EL BESTIARIO SANTIAGO J. SANTAMARÍA GURTUBAY

EL BESTIARIO

Raúl se reunió con el hijo del “amigo” de Fidel

El rey de España, Felipe VI,  y el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, rechazan en Cuba “el bloqueo norteamericano porque hay que llamar a las cosas por su nombre”…

SANTIAGO J. SANTAMARÍA GURTUBAY

Los gritos de “¡Viva el rey de España!” y “¡Bienvenidos a La Habana!” se han escuchado en la capital cubana. Felipe VI ha podido pasear por el casco antiguo de la ciudad, saludado efusivamente por turistas y vecinos, como no pudo hacerlo hace 20 años su padre, Juan Carlos I, cuando acudió a la Cumbre Iberoamericana de La Habana en medio de fuertes tensiones entre el Comandante Fidel Castro y el entonces presidente español, el ultraconservador, José María Aznar. Tras el recibimiento oficial, los reyes se pusieron ropa cómoda (de guayabera, él; vestido blanco ella) para caminar desde la plaza de la Catedral a la de Armas, rodeados de un fuerte cordón de seguridad que mantenía a raya a los curiosos. El paseo no estaba previsto y causó la sorpresa de los viandantes, que se acercaron espontáneamente a saludarles y hacerles fotos. Letizia llegó sola una hora antes al convento de San Francisco, donde fue recibida efusivamente por la esposa de Díaz-Canel, Lis Cuesta. Comenzaba así el breve programa de la reina en este viaje diseñado para sellar la normalización de las relaciones bilaterales, y para ello nada mejor que una visita a la Escuela Taller Gaspar Melchor de Jovellanos, fundada hace 27 años con ayuda de la cooperación española. Desde entonces, más de mil 600 alumnos se han graduado allí. La esposa de Felipe VI pudo ver los talleres de yeso y vidrio, donde el director, Juan Carlos Pérez, le explicó la importancia de este centro para la restauración de una ciudad que cumple esta semana 500 años.

El Rey ha culminado este jueves, 14 de noviembre, su visita histórica a La Habana con una entrevista privada y por sorpresa con Raúl Castro, primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) y hombre fuerte del país. El “reencuentro” de las dos naciones permitió el que pudiéramos ver unas primeras imágenes, que pudieran haber hecho las delicias de los surrealistas: Los reyes de España, Felipe VI y Letizia, en la plaza de la Revolución de La Habana (a su espalda las efigies del Che Guevara y Camilo Cienfuegos), depositando una corona de flores ante el monumento a José Martí, el héroe de la independencia cubana. El surrealismo o superrealismo (del francés “surréalisme”) fue un movimiento literario y artístico que buscaba trascender lo real a partir del impulso psíquico de lo imaginario y lo irracional, cuyo primer manifiesto fue firmado por André Breton en 1924. Se considera su antecedente inmediato, el dadaísmo, como oposición a la razón positivista y rebelión contra las convenciones literarias burguesas. Los escritos surrealistas pretendían expresar la verdad mediante la llamada escritura automática, que omite las correcciones racionales. Los escritos surrealistas se basan en la utilización de imágenes para la expresión de emociones. En la pintura, tuvo su elemento más popular a Salvador Dalí, el catalán universal, “amigo” del dictador Francisco Franco, quizás su perfomance más surrealista. Volvamos a la ciudad de las columnas de Alejo Carpentier y al paradiso de Lezama Lima, y al hiperrealismo socialista frente a los ataques de Donald Trump. Fueron las propias autoridades cubanas las que el miércoles por la noche pidieron a la delegación española la celebración de este encuentro, según ha explicado el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Borrell, y próximo Alto Representante de Política Exterior de la Unión Europea, lo ha calificado de “gesto de amistad y deferencia”. El Rey y el expresidente cubano se conocen personalmente, pues han coincidido en tomas de posesión de mandatarios latinoamericanos. Raúl Castro, de 88 años, dejó la jefatura del país en abril del año pasado, pero sigue siendo el líder histórico de la Revolución Cubana.

La invitación para la entrevista llegó después de que Felipe VI hiciera un alegato en favor de la democracia y los derechos humanos en presencia del presidente cubano y sucesor de Raúl, Miguel Díaz-Canel. Tras recordar que los cambios no pueden imponerse desde fuera, en alusión a las presiones de Washington para forzar un cambio político en La Habana, Felipe VI subrayó la necesidad de que las “instituciones representen toda la realidad diversa y plural” que hay en la sociedad y respeten los derechos de los ciudadanos; “entre ellos, la capacidad de expresar libremente sus ideas, la libertad de asociación y reunión”.El Rey puso como modelo la Constitución de 1978 y añadió que los españoles han aprendido de la misma que “es en democracia como mejor se representan y se defienden los derechos humanos, la libertad y la dignidad de las personas y los intereses de nuestros ciudadanos”. Aunque no se había anunciado que hablaría, Díaz-Canel recogió el guante y respondió al rey reivindicando la soberanía e independencia de los cubanos para decidir su sistema político y el ritmo y el alcance de sus propios cambios. “En este camino que por voluntad propia hemos elegido es importante contar con el acompañamiento de verdaderos amigos en el mundo y los españoles se encuentran entre ellos”, añadió. Las palabras de ambos jefes de Estado de “dos países hermanos” no resultaran disonantes, en un entorno de complicidades “familiares”. Ambos utilizaron el verbo “acompañar” para referirse al apoyo de España a la transformación en que está inmersa Cuba. Mientras Felipe hablaba de cambios políticos hacia un régimen democrático, pluralista y respetuoso con los derechos fundamentales, Miguel hacía hincapié en reformas económicas, prioritarias en estos momentos.

La sintonía entre los dos Gobiernos se ha visto facilitada por el común rechazo a las sanciones impuestas por la Administración de Donald Trump a Cuba, de las que son víctimas también las empresas españolas con intereses en la isla caribeña. Josep Borrell ha condenado con radical contundencia la aplicación de la Ley Helms-Burton y ha calificado por primera vez de “bloqueo” la escalada de medidas de Washington para provocar el colapso de la economía cubana.“Rechazamos rotundamente la actitud de Estados Unidos hacia Cuba. Rechazamos el bloqueo americano, hay que llamar a las cosas por su nombre”. Tanto España como la Unión Europea, ha asegurado el diplomático español, “rechazan, no aceptan y combatirán” la pretensión de Washington de aplicar extraterritorialmente sus leyes, lo que constituye un “abuso de poder no acorde con el Derecho Internacional”. La visita del Rey a Cuba no le ha hecho mucha gracia al presidente estadounidense, aunque en Madrid no se han recibido directamente desde la propia Casa Blanca. No obstante, no es descartable que la “fake news”, noticia falsa, sobre la supuesta imposición de sanciones a España por su política hacia Venezuela, utilizada por el líder del conservador PP (Partido Popular), Pablo Casado, en el debate televisado de los candidatos a La Moncloa),sea anunciadora de un malestar en los sectores cubanoamericanos anticastristas, radicados principalmente en Miami, Florida. La “mala digestión” se deja sentir en otros lugares como Madrid y Barcelona, en España y Cancún y Playa del Carmen, en México…

El hijo de Juan Carlos I, rey emérito, se reunió en La Habana con directivos de 18 empresas españolas con intereses en Cuba, algunas afectadas por la Ley Helms-Burton, y con 22 representantes de la denominada sociedad civil: desde emprendedores y dueños de negocios privados, como el propietario del “paladar” (restaurante privado) La Guarida, Enrique Núñez; jóvenes diseñadoras de marcas habaneras como Clandestina o Dador; hasta periodistas de medios digitales independientes; y artistas y escritores como el actor Jorge Perugorría, protagonista de “Fresa y Chocolate”, o Leonardo Padura, premio Príncipe de Asturias, y autor de la novela “El hombre que amaba a los perros”. En esta obra narra los últimos años de vida en La Habana de Ramón Mercader (Barcelona, España, 7 de febrero de 1913 – La Habana, Cuba, 19 de octubre de 1978). Militante comunista español y agente del servicio de seguridad soviético NKVD, era conocido por asesinar el 21 de agosto de 1940 al político y revolucionario ruso León Trotski, en Coyoacán, México. En recompensa por el acto recibió la ciudadanía soviética y fue nombrado Héroe de la Unión Soviética.

Los reyes de España loaron el “revolucionario” sector  privado de “cuentapropistas” en un sistema de mercado socialista, tras reunirse con Leonardo Padura y Jorge Perugorría… El número de “cuentapropistas” cubanos ha mantenido un crecimiento estable desde la apertura del sector hace casi una década y ha pasado de incluir a poco más 157 mil personas en 2010 hasta agrupar a más de 600 mil, el 13% de la fuerza laboral de la isla, según datos recientes. En total, un millón 400 mil cubanos trabajan en el sector privado, una de las reformas clave impulsadas por Raúl Castro, “con el fin de actualizar el modelo socialista de la isla”, surgido de la Revolución promovida por el Comandante Fidel, y “reducir las abultadas plantillas del sector estatal que al cierre de 2018 empleaba a poco más de 3 millones de personas… Debido a que las licencias de cuentapropista abarcan un número limitado de actividades, ahora ampliadas, casi todas relacionadas con los servicios y el turismo, el sector se ha visto, este año, fuertemente golpeado por el endurecimiento del embargo del gobierno de Estados Unidos presidido por Donald Trump. La Casa Blanca ha restringido las condiciones para visitar Cuba y ha prohibido los viajes en crucero, afectando directamente a la cuenta de resultados de los empresarios autónomos, cuyas instalaciones están principalmente ubicadas en el entorno de la Habana Vieja y el Puerto.Antes de salir hacia Santiago de Cuba, última etapa de su histórico viaje a la isla caribeña, los reyes visitaron el Museo Nacional de Bellas Artes, donde se expone un autorretrato de Goya cedido durante un mes por el Museo del Prado, y el Instituto de Inmunología Molecular, dedicado a la investigación contra el cáncer.

“¿Cómo está la cosa?”. La pregunta, típica en Cuba a modo de saludo, es para dos empresarios extranjeros que están comiendo en un paladar “La Máquina”, en La Habana, muy cerca del “Floridita”, la cuna del daiquiri como comentaba el escritor norteamericano Ernest Hemingway, el Nobel, autor de “El Viejo y el Mar”. Si bien el requerimiento es inocente, los dos hombres de negocios -uno dedicado al turismo y el otro a la banca- saltan a la vez: “Mejor ni hablar. Los norteamericanos nos tienen locos”. A ello sigue una catarsis: desde hace meses, refieren, buena parte del tiempo que antes dedicaban al difícil oficio de hacer negocios en Cuba, ahora es para consultar abogados, trazar estrategias y realizar gestiones de alto nivel para hacer frente a la ley Helms-Burton y el recrudecimiento del embargo norteamericano. “Nadie hubiera imaginado hace tres años que íbamos a estar así”, se lamentan… El que fuera corresponsal de EL PAÍS en La Habana, Mauricio Vicent, hijo del columnista Manuel Vicent, expulsado de la isla y ahora enviado especial del periódico madrileño –real politik comunicativa- nos describe esta imagen real. “En Cuba todo se resuelve…”, es quizás la frase ausente, pero muy presente entre los empresarios que siguen apostando por las relaciones comerciales entre Cuba y España.

Por estas fechas en 2016 Donald Trump no había ganado las elecciones ni se le esperaba en la Casa Blanca, y pocos podían predecir que el incipiente proceso de normalización entre Washington y La Habana iba a descarrilar de un modo estrepitoso. Antes incluso de producirse el histórico viaje a la isla de Barack Obama (mayo de 2016), invitado por el entonces presidente Raúl Castro, comenzaron a peregrinar por Cuba diversos líderes europeos: en mayo de 2015, el presidente de Francia, François Hollande; en octubre, el primer ministro de Italia, Matteo Renzi; en marzo de 2016, el presidente de Austria, Heinz Fischer, y un poco después el de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa. Elambiente era, en aquel momento, de optimismo: la apertura promovida por Obama se tradujo en numerosas medidas de deshielo, se instauraron los vuelos regulares entre ambos países, comenzaron a viajar los cruceros, cientos de miles de ciudadanos norteamericanos visitaron la isla y no pocos cubanos que se habían marchado del país regresaron esperanzados con la posibilidad de emprender pequeños negocios privados. Del mismo modo, el interés extranjero por invertir en Cuba se renovó, la Unión Europea apostó fuertemente por impulsar las relaciones políticas y económicas con Cuba y algunos pensaron que el acercamiento entre Washington y La Habana podía ayudar a abrir las puertas a una situación nueva en la isla. Los vínculos de Cuba con Venezuela eran sólidos -aunque debido a la crisis en el país sudamericano los intercambios económicos se redujeron-, pero se diversificaban.

El escenario en el país que ha visitado, esta semana, Felipe VI es totalmente diferente. La administración de Trump no solo ha barrido con lo avanzado por Obama, sino que ha llevado las relaciones entre ambos países a uno de los momentos más difíciles de su historia: multas a los bancos para impedir las transferencias a Cuba, cancelación de los cruceros y vuelos hacia la isla, endurecimiento de los requisitos para que los norteamericanos viajen a la isla, restricciones al envío de remesas o boicot a la llegada de combustible. Pero, sin duda, la aplicación de la ley Helms-Burton desde la pasada primavera, que ha permitido las demandas ante tribunales estadounidenses contra empresas extranjeras que supuestamente “trafican” con bienes expropiados en la isla, ha puesto de nuevo en primer plano el diferendo Cuba y EU. En medio de la ofensiva estadounidense, Cuba movió ficha. En octubre viajó a La Habana el primer ministro ruso, Dimitri Medvedev, para expresar su respaldo a la isla y firmar diversos contratos -uno para la rehabilitación y modernización del ferrocarril, que supondrá una inversión de mil millones de euros-. Esos mismos días visitaba la isla el congresista demócrata Jim McGovern, opuesto al embargo y contrario a la política de Donald Trump. “Ojalá estuviéramos firmando nosotros acuerdos con los cubanos y no los rusos”, dijo. El cambio en el escenario político latinoamericano también es relevante para Cuba: el reciente triunfo del peronismo en Argentina, el de López Obrador en México, las protestas en Chile y Ecuador, la dimisión de Evo Morales en Bolivia y la resistencia de Nicolás Maduro en Venezuela hacen que el ajedrez cubano se mueva. Cualquier buena noticia es bienvenida mientras Washington persiste en su política de asfixia.

Felipe VI quiso poner el broche a la primera visita de un Rey de España a su última colonia americana con una escala en Santiago de Cuba, a casi mil kilómetros de la capital. Fue allí donde, en julio de 1898, Estados Unidos hundió la flota del almirante Cervera, causando más de 300 muertos, y se libró un encarnizado combate terrestre que se cobró 600 vidas. En ambos lugares rindióun homenaje a los caídos: en el castillo de San Pedro de la Roca, a la entrada de la bahía santiaguera, un corneta cubano interpretó el toque de oración por los marinos fallecidos y se puso una placa conmemorativa; en la loma de San Juan, depósito una corona de flores en el conjunto escultórico dedicado a los soldados españoles. Este viaje tiene una dimensión histórica”, explicó Josep Borrell. Y el homenaje en Santiago de Cuba debe servir, añadió, “para que los españoles recordemos lo que fuimos, porque lo conocemos mal o no lo conocemos”. El desastre del 98, recordó, sirvió para que Estados Unidos se convirtiera en una potencia internacional “y lo hizo a nuestras costillas”. Se trataba, según fuentes gubernamentales, de una “asignatura pendiente”. En el castillo de San Pedro hay una placa con los nombres de los marinos españoles que perecieron bajo el fuego de los más modernos y potentes buques norteamericanos, pero hasta ahora España no les había rendido tributo. Cuando en 1998 se conmemoró el primer centenario de la batalla, las malas relaciones del Gobierno de José María Aznar con Cuba impidieron el homenaje. El conflicto actual por la aplicación de la Ley Helms-Burton, que amenaza a muchas empresas españolas con intereses en Cuba, y el histórico homenaje a los caídos en el 98, que acabó con los restos del imperio español, han proyectado la imagen de que el viaje de los reyes a Cuba tenía un sesgo de rechazo a Estados Unidos Para conjurarlo, Felipe VI quiso dejar claro que su tributo en Santiago de Cuba no iba dirigido solo a los soldados españoles y cubanos sino también a los estadounidenses que “allí murieron con honor”. “Y tendré bien presente las palabras de José Martí”, añadió el Rey citando el héroe de la independencia cubana, “cuando dijo que aquella fue una guerra sin odio” La visita real constituye la superación de una anomalía: el hecho de que Cuba fuera el único país iberoamericano que no había visitado hasta ahora un Rey de España; mientras que sí lo han hecho mandatarios de Francia, Italia, o Portugal, el expresidente estadounidense Barack Obama e incluso tres Papas: Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco. Al igual que ocurriera con los “mandatarios” del Vaticano y Fidel, el hoy máximo referente de la Revolución Cubana tras la muerte del Comandante, su hermano Raúl Castro, quiso despedirse de Felipe VI. Es el actual rey de España pero es también el hijo del “amigo” del Comandante Fidel, Juan Carlos I.

Durante la estancia de Juan Pablo II, pude asistir con el escultor y pintor madrileño, José Miguel Utande, a la histórica misa que ofició el Papa polaco en la Plaza de la Revolución, y a la que asistió el Comandante Fidel Castro. Ese día histórico e histriónico fue el 25 de enero de 1998. El acto con los iconos de José Martí, Ernesto “Che” Guevara y Camilo Cienfuegos, fue un milagro. No fue el único. Hubo otro en otro escenario menos politizado, el Malecón Habanero. Por aquellos días había un “cuento” que se propagó por los numerosos municipios de La Habana. Por entonces no había redes sociales como las que conocemos en la actualidad, pero sí una denominada “Radio Bemba”, que sigue funcionando en la actualidad, la transmisión personal de los “aconteceres”. “El medio es el mensaje”… Herbert Marshall McLuhan fue un filósofo, erudito y profesor canadiense. Profesor de literatura inglesa, crítica literaria y teoría de la comunicación, McLuhan es reconocido como uno de los fundadores de los estudios sobre los medios, y ha pasado a la posteridad como uno de los grandes visionarios de la presente y futura sociedad de la información. Hacia finales de la década de 1960 y principios de los años 1970, McLuhan acuñó el término “aldea global” para describir la interconexión humana a escala global generada por los medios electrónicos de comunicación. Es famosa su frase “El medio es el mensaje”.

El “cuento” popular habanero papal narra que Juan Pablo II y Fidel Castro paseaban por la carretera colindante al Malecón Habanero en el “Papa Móvil” descapotable. De repente se desató una especie de ciclón al paso de los líderes “espirituales” -Fidel estaba entonces excomulgado de la Iglesia Católica por decisión de Juan XXIII, en la década de los sesenta, por hacer de la Isla de Cuba una referencia de primer orden del comunismo internacional-. El viento hizo volar el solideo -sombrero papal- que fue a caer al mar. El comandante se bajó del Papa Móvil y se dirigió a pie hasta el Malecón. Descendió por unas escaleras hasta el agua, comenzando, ante la sorpresa de los presentes y del propio Juan Pablo II, a caminar sobre las aguas como San Pedro, apóstol de Jesús. Tomó el solideo y se lo devolvió a su amigo, el “comandante” del Vaticano. El escenario del primer milagro estaba inundado de agentes secretos periodistas y periodistas agentes secretos, quienes informaron de lo acontecido, a sus redacciones. Los comunicadores del Granma fueron los más rápidos. No podían dejarse pisar la noticia. Granma es un periódico cubano fundado en 1965, que es el órgano del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Su nombre proviene del yate que transportó desde México a Fidel Castro y otros 81 rebeldes a las costas cubanas en 1956, dando inicio a la Revolución Cubana. El director del Granma aprobó una edición especial y con su consejo de redacción determinaron el titular a cinco columnas: “Fidel logró el milagro de andar sobre las aguas del malecón como San Pedro, el Apóstol de Jesús”.

Media hora más tarde, en Roma, L’Osservatore Romano, daba a conocer el primer milagro de Juan Pablo en Cuba. L’Osservatore Romano es un periódico de la Ciudad del Vaticano. Se define a sí mismo en su cabecera como un “periódico diario político-religioso”. Da cobertura a todas las actividades públicas del Papa, publica editoriales escritos por miembros importantes del clero de la Iglesia católica. El titular elegido fue éste: “Juan Pablo II, nuestro Papa, ha logrado el milagro de que el comandante Fidel Castro, anduviese sobre las aguas como San Pedro”. No había transcurrido media hora más y desde Miami, El Nuevo Herald, sacaba también un número especial que se agotó en apenas unos minutos en el estado de Florida, en los Estados Unidos. Su titular: “Fidel Castro está tan jodido que no podía ni nadar y tuvo que caminar sobre las aguas”. “Si preguntaste, si averiguaste, por mí. Ahora estoy mejor que nunca. Es mejor solo que mal acompañao. Ahora cojo menos lucha. Voy a seguir cantando, produciendo, viendo la vida a color. Voy a seguir siendo Jacob -Jacob Forever- el inmortal, hasta que se seque el malecón. Ah, ah, ah, hasta que se seque el malecón… Otra vez, que te vieron con la mano al aire. Para que goces y lo bailes. Otra vez, al derecho y al revés. A la una a las dos y a las tres. Ah, ah, ah, hasta que se seque el malecón…”.

Este tercer milagro de que se seque el malecón, va a tardar un tiempo. Menos mal que los tiempos en los “calentamientos globales” son geológicos. En Centro Habana y Guanabacoa, referencias espirituales procedentes de tierras africanas, “se están creando condiciones”, mediante toques de tambor y otras ofrendas a las ancestrales a deidades yorubas, para que el presidente estadounidense Donald Trump, “El Rubio”, no sea reelegido por otros cuatro años, y en el Despacho Oval se reivindique la “Luz para los Espíritus” de Lydia Cabrera, Natalia Bolívar y Fernando Ortiz, para los ancestros del demócrata “negrito” Barack Obama y por qué no, para los de la becaria “afrancesada” Mónica Lewinsky, la de la “relación inapropiada” con Bill Clinton. Este escenario nada distópico, sino todo lo contrario, sería el tercer milagro en La Habana, después del primero, el de la misa oficiada por Juan Pablo II en la Plaza de la Revolución, con el comandante como laico, pero feligrés; y el segundo, la marcha combatiente sobre las aguas del Caribe, que siguen añejando las piedras de Jaimanita del Malecón Habanero, para recuperar el solideo, sombrero, del Papa de nombre secular Karol Józef Wojtyła.

@BestiarioCancun

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