El turismo internacional, objetivo en la ‘guerra santa’ de yihadistas

EL BESTIARIO
Dos ataques indiscriminados contra turistas han sido perpetrados esta semana, en Turquía e Indonesia, al estilo de lo que ocurriera en París el ‘Viernes 13’ del pasado mes de noviembre.

Los extremistas islámicos quieren desmantelar esta industria que logra movilizar a 538 millones de personas en el mundo, pues saben que hacen daño a las arcas de los ‘infieles’…

SANTIAGO J. SANTAMARÍA

El número de llegadas de turistas internacionales en todo el mundo sigue aumentando en casi un 5%, según el último barómetro que elabora la Organización Mundial del Turismo (OMT), presentado en el marco de su XXI Asamblea General en Medellín (Colombia). Este crecimiento se sitúa por encima de las previsiones de la OMT, que estimaba en entre un 3% y un 4% el aumento del turismo a escala mundial para el conjunto de 2015, en sintonía con la previsión a largo plazo de un crecimiento medio anual del 3,8% para el periodo 2010-2020. Las llegadas internacionales registraron un crecimiento en Europa, Asia y el Pacífico y Oriente Medio, en las Américas. Los limitados datos que se disponen para África apuntan a un descenso estimado del 6% en el número de turistas internacionales que visitaron la región. A escala subregional, el Caribe y Oceanía, con un 7%, obtuvieron los mejores resultados junto con Europa Central y Oriental y América Central (ambas con 6%.
En la demanda turística también han influido el descenso de los precios del petróleo y las fluctuaciones del tipo de cambio. “La seguridad sigue siendo motivo de preocupación mundialmente y la situación económica es comparativamente inestable, ya que la recuperación de las economías avanzadas contrasta con la ralentización de las economías emergentes”, señala la OMT. Su secretario, Taleb Rifai, ha subrayado que los resultados muestran, pese a la creciente inestabilidad, que el turismo sigue manteniendo “el mismo comportamiento positivo que ha tenido en los últimos cinco años y ofreciendo en todo el mundo oportunidades económicas y de desarrollo”.
Decir ‘sunset’ -puesta de sol- en Bali es casi un mantra. Propios y extraños se congregan cada día para celebrar el momento mágico cuando el astro se retira en esa parte del mundo bendecida por los dioses con una naturaleza exuberante y unas playas paradisiacas. “Nos vemos para el sunset”, se oye continuamente en la isla, la más turística de Indonesia… Este jueves, al igual que ocurriera en otro país donde el turismo es uno de los ejes de su economía, Turquía, el ‘Estado Islámico’ protagonizó otro ataque al estilo del ocurrido en la capital de Francia hace dos meses. Desmantelar el turismo es la nueva estrategia de los extremistas islámicos. Paradójicamente, sus dos últimos ataques de estos días, tienen como blanco a países con mayoría de población musulmana. Colaboran con Occidente y no viven conforme a las reglas que según los yihadistas marca el Corán.
Los yihadistas nos condenan de por vida por comer una hamburguesa, un bocadillo de jamón, una torta de lechón o cochinita pibil… Para ellos decapitar a los infieles es un acto de piedad, evangelizador. Los crímenes del fanatismo actual, su frialdad, su constancia, su brutalidad para nosotros son inéditos, monstruosos. No logran sus victorias en el campo de batalla, ejército frente a ejército. Sus tropas esparcidas y socialmente disfrazadas operan sobre niños y adultos indefensos, en salas de fiesta, restaurantes y cafeterías, en cualquier lugar del mundo y en cualquier momento decapitan, ante las cámaras al primero que pillan y cuelgan de los puentes a sus víctimas torturadas, buscando la mirada de la cámara para que el atentado quede grabado en nuestro cerebro y convertirnos en prisioneros mentales. No quieren cambiar nuestras sociedades, quieren destruirlas…
Una cadena de explosiones y disparos en el centro de la capital de Indonesia, Yakarta, provocó el jueves la muerte de siete personas, aunque el balance de víctimas es provisional. Un número aún indeterminado de asaltantes hicieron estallar dos explosivos y dispararon de forma indiscriminada a los viandantes. Varios de ellos se atrincheraron después dentro de un centro comercial, lo que provocó una persecución policial que duró más de dos horas y durante la cual se oyeron tiroteos de forma recurrente.
Cinco de los fallecidos son parte del grupo de atacantes, mientras que los dos restantes son civiles, un indonesio y un canadiense. Una veintena de personas han resultado heridas, muchos de ellos turistas. La primera explosión ocurrió frente a una cafetería Starbucks situada en la planta baja del centro comercial Sarinah. Minutos después hubo otra deflagración a apenas unos metros del local, justo delante de un pequeño puesto de policía.
Indonesia es el país del mundo con más población musulmana y ha sido víctima de varios atentados perpetrados por islamistas radicales. El más mortífero fue en el año 2002 en Bali, cuando 202 personas fallecieron tras el estallido de una bomba en una discoteca. El último en la capital sucedió en 2009 y provocó la muerte de siete personas. Aunque la libertad religiosa se estipula en la Constitución de Indonesia, el gobierno reconoce oficialmente sólo seis religiones: el Islam, el protestantismo, la Iglesia Católica, el hinduismo, el budismo y el confucianismo. Aunque no es un estado islámico, Indonesia es la nación con más musulmanes en el mundo, ya que cerca del 86.1 % de la población, que supera los 260 millones, es musulmana.
La Mezquita Azul, la Basílica de Santa Sofía, el Palacio de Topkapi y el aljibe bizantino han reabierto sus puertas tras el atentado suicida que el martes cobró la vida de 10 turistas alemanes en la Plaza de Sultanahmet. Los turistas vuelven a hacerse fotos ante estas maravillas centenarias de la arquitectura y a recorrer las calles del centro histórico de Estambul, pero son menos que antes del ataque y lo hacen protegidos por fuertes medidas de seguridad: agentes fuertemente armados protegen la explanada de Sultanahmet, hay más controles de seguridad, pululan los policías de paisano y se han cerrado algunas calles al tráfico rodado.
Los guías de Estambul se reunieron hoy en el lugar del atentado para rendir homenaje a las víctimas del atentado y a su compañera herida, Sibel Satiroglu, quien un momento antes del ataque se percató de la presencia de un sospechoso y logró alertar al grupo que guiaba, con lo que logró que algunos salvaran la vida. “Todos los guías estamos conmocionados porque este es nuestro lugar de trabajo; cualquiera de nosotros podría haber muerto”, dice Taskeran. “Sabemos que el terrorismo y la violencia nos pueden tocar a cualquiera en cualquier parte del mundo, incluso, frente a nuestra casa, como ocurrió en París, en Egipto y hoy mismo en Yakarta. El terrorismo es el gran problema del siglo XXI y debemos reconocerlo así”, defiende la guía Bilge Cerah Sunal. “Pero no debemos permitir que nos afecte a nuestro modo de vida”.
Organizaciones criminales como Daesh/ISIS o talibanes, yihadistas y no olvidemos a Al Qaeda, han entrado en el siglo XXI como un virus muy contagioso capaz de traspasar todos los límites. Los antiguos vocablos -asesinato, masacre, genocidio- no sirven para calificar el sadismo de los fundamentalistas actuales y futuros que hacen alarde de los crímenes, que son artesanos del terror. Antes el criminal intentaba esconderse, disimular y negar; el terrorista actual presume de la crueldad, del sufrimiento, porque la finalidad de sus crímenes es el impacto, el estremecimiento, el terror.
Cuando vemos en nuestro salón uno de esos linchamientos, reconozcámoslo, miramos al asesino. Contemplamos la más escalofriante masacre como si fuera una película. El protagonista es el terrorista. La víctima con el cuchillo al cuello a punto de ser degollada, o las decenas de muertos de un atentado, son invisibles. La imagen del verdugo está ganando la batalla, la víctima está perdiendo peso. En los últimos 15 años se han producido en el mundo unos 6.000 atentados terroristas con más de 140.000 muertos, la mayoría musulmanes, y no hemos dicho ni hecho casi nada para acompañar y apoyar a estas víctimas.
Hay que despertar y preguntarse en qué medida el terrorismo es exclusivamente efecto de la mente criminal de un grupo de fanáticos o necesita la apuesta de una parte de la sociedad, quién los financia, quién les vende armas, quién maneja sus redes, quién los protege. Guardemos silencio un momento y pensemos lo que podemos hacer para que no haya tantos jóvenes que nos odien hasta el sacrificio. Un odio que encubre, colabora y facilita el terror. Para ellos el mundo ya no gira en torno a la razón. Si queremos resolver el problema también necesitamos combatir las ideas y desactivar los sentimientos que son el caldo de cultivo del terror.
El turismo puede ser clave en esta labor, trabajando día a día en ser sustentable. Hay que desarrollar una industria comprometida en lograr un bajo impacto sobre el medio ambiente y cultura local, al tiempo que contribuya a generar ingresos y empleo para la población local. Se entiende como una forma de viajar que se basa en el respeto de los viajeros hacia las personas y lugares que se visitan mediante un acercamiento más profundo a la realidad del país y un intercambio cultural positivo entre ambas partes. Además de contribuir al desarrollo económico de la zona con el alojamiento en lugares gestionados por la comunidad, consumiendo productos de comercio justo y visitando y colaborando en proyectos solidarios que allí se lleven a cabo. En definitiva una manera de viajar que tenga un impacto positivo tanto en las comunidades que visitan como en el propio viajero.
La apuesta de Cancún por la sustentabilidad es clara. En conferencia de prensa, el Director General de la Oficina de Visitantes y Convenciones (OVC), Jesús Almaguer Salazar, anunció, esta semana, que están en pláticas con la Organización Mundial de Turismo Social y Sustentable, con sede en Bélgica, para celebrar el primer evento a nivel mundial de sustentabilidad, y lograr que Cancún sea la sede permanente.
Cancún y los destinos que conforman los Tesoros del Caribe lograron en el 2015 el mejor año turístico de su historia y esperan mantener para este año los records en afluencia de visitantes, tarifas y ocupación hotelera con la inversión de unos 30 millones de dólares en promoción mundial junto con sus socios comerciales. Jesús Almaguer Salazar señaló que la afluencia de 5,8 millones de turistas y el alza de un 15 por ciento en la tarifa hotelera lograda el 2015, demuestran que Cancún es un destino de moda, el cual este año tendrá como reto seguir creciendo con base a la calidad, sustentabilidad y la renovación de su oferta turística para consolidarse como el mejor destino de playa de América Latina.
“Para el 2016 tenemos una proyección muy buena de crecer de entre un 5 a un 8 por ciento con respecto al año anterior, y muestra de ello es que el invierno ha venido muy bueno”, señaló Almaguer Salazar, quien añadió que este año esperan captar y destinar alrededor de 200 millones de pesos en recursos propios provenientes del Impuesto al Hospedaje, un ocho por ciento más de lo recaudado en el 2015, los cuales esperan multiplicar hasta en 30 millones de dólares en campañas de difusión y relaciones públicas con el apoyo del CPTM y operadores mayoristas.
“El 2015 fue un año muy bueno, a pesar de los cambios sociales y económicos, gracias al apoyo de los empresarios, hoteleros y los tres niveles de gobierno en temas de seguridad y facilitación de la actividad turística”, mencionó luego de referir que el Aeropuerto Internacional rompió este año el record de pasajeros atendidos con más de 19 millones.
El directivo resaltó la participación de la OVC en 50 eventos alrededor del mundo, como seminarios, tradeshows y workshops, así como en 14 ferias turísticas en Europa, Sudamérica, Latinoamérica y Asia, así como la implementación de 28 programas cooperativos y exitosas campañas de publicidad en diferentes medios de comunicación a nivel internacional, incluyendo la difusión de las bellezas y eventos específicos de este multidestino proyectados a través de la pantalla del Time Square de Nueva York, que es vista por 547.5 millones de personas cada año.
Además de consolidarse en el 2015 como el destino número uno de México para el turismo asiático, especialmente para países como Corea, Japón, India, Cancún obtuvo múltiples premios a lo largo del año pasado, como el World Travel Mart y fue reconocido por Expedia por realizar la Mejor Campaña de Promoción y por ser el destino número uno en ventas de paquetes turísticos a nivel mundial, por encima de Las Vegas, Nueva York y Orlando.
Almaguer Salazar adelantó que este año buscarán impulsar la imagen de Cancún como un destino sustentable a través de videos que difundirán las acciones en materia de protección al medio ambiente, al tiburón ballena y a la tortuga marina, los cuales serán proyectados en las próximas ferias de España y Alemania. La sustentabilidad es un antídoto para mantener la buena salud del turismo, Cancún y el equipo de Jesús Almaguer Salazar lo saben

@SantiGurtubay

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