ESCLAVIZADOS A LA MENTE

Durante mucho tiempo se ha creído que los pensamientos, creencias y percepciones que llenan nuestras mentes todos los días son parte de lo que significa tener conciencia y sin embargo, la mente juega con nosotros. Las decisiones se toman muchos segundos antes de que las hagamos conscientes.

 

El cerebro domina la escena y lo que se diga de que somos conscientes de todo lo que hacemos, no pasa de ser un simple deseo de los que piensan que dominan sus pensamientos y acciones.

Estamos a la deriva. La vida es un viaje en paracaídas y no lo que quieres creer. Y si no hay salvación, si nadie va a salir vivo de aquí, lo mejor sería relajarse y entregarse al presente. Optamos por el combate frontal y nos damos contra la pared.

Ni siquiera decidimos cuando pensar. Simplemente los pensamientos llegan. Nos apegamos a ellos para estresarnos o los dejamos libres para que se retiren. Ni siquiera podemos decirles que se vayan.  La ciencia sugiere que nuestra conciencia personal no crea estos sentimientos y pensamientos, sino que provienen de sistemas no conscientes que operan detrás de escena.

El profesor David A. Oakley del University College London y el profesor Peter Halligan de la Universidad de Cardiff explican que no elegimos conscientemente nuestros pensamientos, sino que simplemente nos damos cuenta de ellos.

Los investigadores sugieren que nuestra conciencia personal no crea sentimientos y pensamientos, sino que provienen de sistemas no conscientes que operan detrás de escena.  Todos saben lo que se siente al tener conciencia: es el sentido evidente de conciencia personal, que nos da una sensación de propiedad y control sobre los pensamientos, las emociones y las experiencias que tenemos todos los días.

La mayoría de los expertos piensan que la conciencia se puede dividir en dos partes: la experiencia de la conciencia (o conciencia personal) y los contenidos de la conciencia, que incluyen cosas tales como pensamientos, creencias, sensaciones, percepciones, intenciones, recuerdos y emociones.

Es fácil suponer que estos contenidos de la conciencia son de alguna manera elegidos, causados o controlados por nuestra conciencia personal, después de todo, los pensamientos no existen hasta que los pensamos. Pero en un nuevo artículo de investigación en Frontiers of Psychology, los investigadores argumentan que esto es un error.

Sugieren que nuestra conciencia personal no crea, causa o elije nuestras creencias, sentimientos o percepciones. En cambio, los contenidos de la conciencia se generan “detrás de escena” mediante sistemas rápidos, eficientes y no conscientes en nuestros cerebros.

Todo esto sucede sin ninguna interferencia de nuestra conciencia personal, que se sienta pasivamente en el asiento del pasajero mientras ocurren estos procesos.

En pocas palabras, no elegimos conscientemente nuestros pensamientos o nuestros sentimientos, nos damos cuenta de ellos.

 

NO SOLO UNA SUGERENCIA

Si esto suena extraño, considera cuán fácilmente recuperamos el conocimiento cada mañana después de haberlo perdido la noche anterior; cómo los pensamientos y emociones, bienvenidos o no, llegan ya formados en nuestras mentes; cómo los colores y las formas que vemos se construyen en objetos significativos o caras memorables sin ningún esfuerzo o aporte de nuestra mente consciente.

Considera que todos los procesos neuropsicológicos responsables de mover tu cuerpo o usar palabras para formar oraciones tienen lugar sin involucrar tu conocimiento personal.

Nuestro pensamiento ha sido influenciado por la investigación de trastornos neuropsicológicos y neuropsiquiátricos, así como también por estudios de neurociencia cognitiva más recientes que usan hipnosis.

Los estudios que usan la hipnosis muestran que el estado de ánimo, los pensamientos y las percepciones de una persona pueden verse profundamente alterados por la sugestión.

En dichos estudios, los participantes pasan por un procedimiento de inducción de la hipnosis, para ayudarlos a entrar en un estado mentalmente concentrado y absorto. Luego, se hacen sugerencias para cambiar sus percepciones y experiencias.

Los pensamientos y las emociones, llegan ya formados en nuestras mentes desde lo que los científicos llaman la “narrativa personal”, que no se ve afectada por nuestra conciencia personal.

Las áreas similares del cerebro estuvieron activas durante el movimiento involuntario y el movimiento “alienígena” sugerido, mientras que la actividad cerebral para la acción intencional fue diferente.

Entonces, la sugerencia hipnótica puede verse como un medio de comunicar una idea o creencia que, cuando se acepta, tiene el poder de alterar las percepciones o el comportamiento de una persona.

 

LA NARRATIVA PERSONAL

Todo esto puede dejar a uno preguntándose de dónde provienen nuestros pensamientos, emociones y percepciones.

Argumentamos que los contenidos de la conciencia son un subconjunto de las experiencias, emociones, pensamientos y creencias generadas por procesos no conscientes dentro de nuestros cerebros.

Este subconjunto toma la forma de una narración personal, que se actualiza constantemente. La narración personal existe en paralelo con nuestra conciencia personal, pero esta última no tiene influencia sobre la primera.

La narración personal es importante porque proporciona información que debe almacenarse en su memoria autobiográfica (la historia que te cuentas a ti mismo, acerca de ti) y le das a los seres humanos una manera de comunicar a otros las cosas que hemos percibido y experimentado.

Esto, a su vez, nos permite generar estrategias de supervivencia; por ejemplo, aprendiendo a predecir el comportamiento de otras personas.

Las habilidades interpersonales como esta sustentan el desarrollo de las estructuras sociales y culturales, que han promovido la supervivencia de la humanidad durante milenios.

 

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