Estallido en Barcos Caribe

PLAYA DEL CARMEN

Por Luis García>Quequi

 

El caos se apoderó de cientos de turistas y locales tras registrarse un estallido al interior de un ferry de la empresa Barcos Caribe, la tarde de ayer en la terminal marítima de Playa del Carmen.

De acuerdo con los reportes preliminares, se pudo establecer que una falla mecánica, fue lo que provocó la explosión, lo que generó una muy intensa movilización en una de las más importantes zonas de la ciudad.

Al lugar se apersonaron uniformados de la Policía Federal, Estatal y Municipal,  de la Secretaría de Marina, Capitanía de Puerto, así como elementos de Protección Civil, Bomberos, Guardavidas y más tarde incluso se le permitió el ingreso a una camioneta de buzos del National Geographic, que al parecer revisarían la parte inferior del navío.

Resultaron 24 personas afectadas desde aturdimiento por el fuerte ruido, hematomas y dolor de oídos, de las cuales 15 personas presentaron lesiones leves.

 

LOS HECHOS

Según comentaron testigos que viajaban en el ferry que estalló, los pasajeros se encontraban bajando del navío provenientes de la Isla de las Golondrinas, cuando sobrevino el estallido en la parte superior, de donde incluso salieron proyectados algunos objetos hacia el mar a través de los cristales que volaron en pedazos.

Relataron que apenas habían descendido algunas personas cuando se escuchó el estruendo y que la gran mayoría aún se encontraban a bordo, lo que generó más dificultad al momento de evacuar la zona; personal de la terminal tuvo que entrar al quite durante los minutos que esperaban a que llegaran las autoridades, alejando a los lesionados de la zona, incluso utilizando una silla de ruedas y tranquilizando a las personas que presentaban crisis nerviosa.

El desconcierto en la terminal marítima se prolongó durante un tiempo considerable, debido a la entrada y salida de ambulancias, patrullas y carros bomba del heroico cuerpo de bomberos.

Algunos turistas llegaban pidiendo que los dejaran pasar por el cordón de seguridad porque, decían, tenían amigos que viajaban en el barco y desesperados querían saber del estado de salud de sus conocidos, sin embargo, por cuestiones de protocolo los uniformados no los dejaban pasar.

Mientras tanto, los turistas que querían viajar a Cozumel se arremolinaban, desconcertados, buscando boleto, temerosos de no poder cruzar, por lo que los vendedores de tours los jalaban lejos del caos para informarles que los cruces se suspenderían solamente mientras las autoridades controlaban la situación.

 

LOS LESIONADOS

Al calor de la noticia de la explosión, corrió como pólvora el rumor de que había, al menos, una persona que había perdido la vida en este percance, sin precedentes en este polo vacacional.

Sin embargo, tras las primeras indagatorias  su pudo saber  que de este percance que conmocionó a la zona turística de este destino vacacional, resultaron 24 personas afectadas desde aturdimiento por el fuerte ruido, hematomas y dolor de oídos, de las cuales 15 personas presentaron lesiones leves, incluyendo a cinco visitantes americanos, por lo que recibieron atención médica en un hospital privado, la mitad ya fueron dados de alta. Entre los pasajeros uno de nacionalidad mexicana se encuentra en situación crítica con quemaduras de segundo y tercer grado en área facial, por lo que se está en terapia intensiva.

En el lugar de los hechos, un jefe policiaco, informaba, fuera del micrófono, que ninguno de los lesionados estaba grave y que las heridas fueron provocadas por las esquirlas que salieron disparadas por la explosión.

 

EN EL OJO DEL HURACÁN

Una vez más la empresa Barcos Caribe se encuentra dentro del ojo del huracán.

Empresa ligada al padre del exgobernador, hoy preso en un penal de Morelos, Roberto Borge Angulo, de nueva cuenta tiene encima los reflectores por este percance que en minutos dio la vuelta al mundo, porque ocurrió en un punto estratégico en materia turística, porque de allí se realiza la comunicación entre Playa del Carmen y la isla de Cozumel.

Incluso se habla de que el navío, en el año 2016 ya había presentado un desperfecto mecánico que obligó a que el viaje se detuviera.

Este accidente prende los focos rojos para la revisión del estado en que se encuentran los navíos que prestan el servicio en la terminal marítima para evitar que en un futuro ocurra alguna tragedia que lamentar.

 

 

 

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