Fracaso palmero

Casi nueve mil plantas, las que no sobrevivieron.

Por Cliserio E. Cedillo/Quequi

 

Consecuencia de la falta de compromiso, atención y participación del sector hotelero y gubernamental, con contadísimas excepciones, la plantación de nueve mil palmeras de coco en las playas de Cancún, resultó un verdadero fracaso. Las plantas vivas se puede contar fácilmente y no sobreviven más de 100.

“Es una lástima, estuvieron mal plantadas y solo al principio se regaban, hasta que las abandonaron definitivamente”, afirma un guardavidas de uno de los tres hoteles que conservan vivas las plantas contadas, mientras que otros 117 concesionarios de la Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat), comprometidos con el proyecto, las dejaron secar.

Como se recordará la siembra de 16 mil palmeras, en un principio, fue un ambicioso programa dado a conocer en exclusiva a este diario por parte del ex presidente de la Asociación de Hoteles de Cancún, Roberto Cintrón Díaz del Castillo (Q.E.P.D), quien muy entusiasmado dijo que las plantas eran una donación de José Luis Martínez Alday, director general de Lomas Travel. “Se trata de evitar la erosión y enriquecer el paisaje de nuestras playas”, aseguraba

El anuncio en exclusiva lo hizo el hotelero durante la asignación de la distinción Blue Flag a playa Delfines, Las Perlas y Chac Mol, el 22 de mayo del 2014. Sin embargo, fue hasta el 30 de agosto cuando se inició la primera etapa del Programa de Reforestación de la Duna Costera, según dio a conocer previamente el director de Zofemat, Eduardo Mariscal de la Selva: En una primera etapa se contempla sembrar hasta dos mil palmeras, de un total de 12 mil unidades”, dijo.

El ambicioso programa de forestación, como había sido anunciado, se inició desde Punta Cancún hasta Punta Nizuc, abarcando más de 11 kilómetros de la zona costera. Con participación de unos 500 voluntarios la plantación se llevó a cabo durante cinco fines de semana y se hizo la invitación para que los cancunenses acudieran a “adoptar una palmera, donde se colocará su nombre plastificado”, según afirmaba Mariscal de la Selva.

“Se vio mucha actividad durante las primeros fines de semana. Las plantas de coco se regaban a diario, hay veces hasta dos veces por día. Había mucha supervisión de la Zofemat. Después al pasar del tiempo la supervisión se fue distanciando, el riego se hacían cada semana y después se abandonó por completo”, dice Juan Manzo, un guardavidas del hotel Park Royal, que junto con el Aqua, Westing Laguna Mar y el Flamingo Cancún, son de los pocos concesionarios que atienden y conservan las palmeritas vivas, según pudimos observar..

“Cuando se inició la plantación se veía que sería un fracaso. Es cierto que la gente que vino a sembrarlas le echaba muchas ganas, pero lo hacían como podían. Hacían unos pequeños hoyitos y le echaban arena cuando se necesitaba que hicieran sepas de un metro cuadrado, por un metro de profundidad, se les tenían que echar tierra para que se adaptaran, pero no lo hicieron”, narra Manzo.

“Fue mucho entusiasmo en los fines de semana, pero no bastaba con querer participar, sino que se tenían que saber”, dice mientras nos muestra con ademanes como debería de haber sido la plantación. De igual forma, nos muestra las platas sobrevivientes en las playas del Hotel Park Royal, donde trabaja y pudimos contar 35 palmeras sobrevivientes y adaptadas. “Viven y están creciendo porque las regamos diario”, anota. Por lo que respecta a las playas públicas, “todas se secaron”.

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