La jiribilla Por Jorge González Durán

La espléndida luz del Caribe

En la historia de Puerto Morelos, está una de las fibras más sensibles del Caribe mexicano, que no sólo es mar, sino también selva con su filigrana de voces y emociones trashumantes.

Puerto Morelos, es la historia de hombres y mujeres que protagonizaron la hazaña de crear espacios para la vida sin miedos, con sus sueños encendidos, paso tras paso, huella tras huella, hasta abrir nuevos caminos en la selva y en el mar.

En Puerto Morelos se respira, se ve, se siente, se palpa, la espléndida luz del Caribe. En el amanecer, el viento trae aromas que navegan lentos, mientras el sol se levanta. Sus atardeceres propician el encuentro de historias inconclusas que se abrazan con la noche apacible.

La genealogía espiritual de Puerto Morelos es la raíz y la memoria de la identidad quintanarroense. Aquí, confluyeron todos los caminos y todas las utopías; todos los andares de tierra firme y todas las emociones insulares.

En las líneas de la mano de Puerto Morelos están las historia de planes de colonización de finales del siglo XIX, para explotar la riqueza de la selva, lo que dio lugar a la fundación de un lugar de embarque y desembarque de personas y de productos forestales y que hoy es transcurrido el tiempo,  emblema del turismo sustentable en México.

En Puerto Morelos no hay pasos perdidos. Hoy, como el municipio más nuevo de Quintana Roo y de México, sus habitantes tienen en sus manos la invaluable oportunidad de abrirle nuevos derroteros al progreso con certeras cartas de navegación, para una travesía sin lastres ni incertidumbres, para llegar a buen puerto. Laura Fernández lo sabe y por eso, dedica todo su tiempo a cumplir la alta responsabilidad que la sociedad morelense le confirió. Sabe que sólo lo que resiste puede apoyar.

Su faro inclinado es un símbolo de esa voluntad férrea. Los vientos fieros nos doblan, pero no nos quiebran, parece decir.

Cuando Quintana Roo se erigió como estado libre y soberano el 8 de octubre de 1974, el Caribe sólo era una alusión circunstancial.

El Caribe, es el deslumbramiento del mundo. Es la epléndida luz que asombró a los conquistadores y sigue asombrando al mundo.

Pero el Caribe allí estaba, en ese camino de leyenda que une a Leona Vicario y el Puerto. Allí, en diferentes tiempos llegaron hombres y mujeres con la insomne esperanza y la certeza de haber llegado a la tierra de encantamiento donde nacerían sus hijos.

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