La obra se realizaba sin los permisos correspondientes en la Laguna de los Siete Colores.

BACALAR

Por Sergio López Lara > Quequi

Por incurrir en diversas irregularidades como la falta de estudios de impacto ambiental y permisos, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), procedió a la clausura del muelle de madera que se construía en la Laguna de los Siete Colores, además de que en estos momentos se encuentran supervisando desarrollos turísticos que se están realizando en el llamado “Pueblo Mágico”, mismos que están afectando al medio ambiente de este lugar en el que habitan especies marinas y flora como mangle en peligro de extinción.

De acuerdo a datos recabados se pudo establecer que la Profepa y el municipio de Bacalar determinaron suspender de manera temporal la rehabilitación de dos andadores turísticos ubicados sobre la costera, debido a que no contaban con los permisos correspondientes, para que los propietarios de estas obras realicen los trámites correspondientes, estudios de impacto ambiental para continuar con estas obras, siempre y cuando no se afecten el medio ambiente y el hábitat natural de peces, reptiles, aves y flora.

En este orden se pudo establecer que también se está determinando si estos trabajos no están afectando al sistema lagunar que cada día sufre problemas de contaminación por las descargas de aguas residuales de hoteles, restaurantes, comercios y propietarios de viviendas que se niegan a conectarse al drenaje pluvial, situación que está afectando gravemente a la Laguna de los Siete Colores, que cada día se ve más contaminada.

Desde el año pasado, la Profepa ha clausurado a alrededor 12 desarrollos turísticos que estaban siendo construidos sin los permisos correspondientes, situación similar que se dio con estos dos muelles en los que se invertían dos millones 516 mil 864 pesos, de manera bipartita entre la Comuna y la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), a razón de un millón 136 mil 619 pesos en el primer andador y un millón 380 mil 245 pesos para el segundo.

A pesar de que la clausura de estos dos muelles por parte de la Profepa generó malestar e inconformidad entre hoteleros, restauranteros, comerciantes, prestadores de servicios y sociedad en general, debido a que se dejó sin empleo a un buen número de personas que trabajaban en estas obras, la dependencia federal aseguró que no se permitirá ningún desarrollo turístico que no cuente con los estudios de impacto ambiental y permisos correspondientes que otorgan las autoridades de los tres niveles de Gobierno.

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