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La Riqueza de Yucatan El secreto mejor guardado

 

Bernardo del Monte

 

Hace 40 años la península de Yucatán contaba con una producción apícola arriba de las 30,000,000 kilos anuales de miel. Muchas familias campesinas se abastecían de dinero mediante la venta del dulce, mientras por lo demás sembraban maíz, frijol y calabaza, chiles y verduras. Su agricultura se integraba al manejo del monte selva, y así tenían a sus manos los materiales de construcción para casas, techos, chiqueros y gallineros. Por el poco dinero que gastaban se les llamaba pobres. En su estilo de vida se sentían ricos, sus recursos eran abundantes .

Hoy la península cuenta con sólo la quinta parte de la miel antes producida, las familias rurales gastan más dinero y su propia producción bajó a niveles que no permiten sobrevivir dignamente. Estadísticamente mejoraron su estándar de vida, pero en realidad recuerdan con tristeza los tiempos pasados.

La relación entre el gasto monetario y el estándar de vida se puso de cabeza, y no sólo es un fenómeno de empobrecimiento, sino, sobre todo, de la desaparición del bosque. Quien viaja por la península la percibe verde y frondosa, y pocos saben que los montes de hoy son una mínima versión de la selva original alta, estructurada, compuesta de un sinnúmero de diferentes especies y animales. Típicamente en Yucatán contaba con gigantescos árboles de 25 hasta 35m de altura, caobas, cedros y zapotes, de los cuales ya sólo existen, en números exactos, zero.

Está selva se mantenía mediante los manejos agrícolas Mayas: tumbaban lotes de tamaño reducido, y después de cosechar durante dos temporadas los dejaban descansar por unos 20 años. Grandes parches de selva nunca se tocaban, y el mosaico de milpas, hubchés, de las diversas sucesiones de lotes en descanso garantizaba la diversidad de especies vegetales y animales.

De esta diversidad vivían las abejas. Fue por medio de la diversidad y productividad que se mantenía la producción de la miel. Más que una fuente de alimentación la abeja necesita muchas. Por ende, sin selva no hay miel, o para ser más exacto, sin maíz no hay ni selva ni miel, sin miel no hay prosperidad, sin maíz no hay país. La función del buen gobierno es entonces apoyar y educar para producir maiz.

Hicieron todo lo contrario y acabaron con la producción del maíz. Importando granos del Norte volvieron no rentable cualquier esfuerzo para sembrar la milpa campesina. El agricultor que lo hiciera pierde, más regala un peso de su propio dinero por cada kilo vendido del grano. Esto va en contra de toda lógica económica. Así se les está enseñando a los jóvenes no producir alimentos mientras algunas grandes corporaciones nos venden maíz producido bajo sus renglones de máxima ganancia. Se trata de variedades híbridas y transgénicas creadas para la engorda animal. El detalle que inhibe mejorar la situación en el campo es que la abeja no sabe ni puede aprovechar aquellos cultivos. – Lo interesante del caso es que los impulsores de esta política estudiaron en Harvard.

Einstein nos dejó su conocimiento acerca de la estructura inteligente del universo. Aplicándolo a la realidad terrestre llegó a una conclusión fundamental resumida en la frase “cuando las abejas mueran muere el hombre”, y bien describe lo que está pasando actualmente en el campo. Hemos logrado que las abejas mueren, que los bosques desaparecen, y que el hombre se empobrezca. Los altos costos médicos que debe cubrir para mantenerse vivo bajo estas condiciones de pésima alimentación son un factor importante en el empobrecimiento, y mientras el sabor y valor nutricional de la tortilla se perdieron, la producción anual de miel en la península bajó a una sexta parte de lo que antes se producía. En los años setenta un apicultor lograba cosechar hasta 120 kilos de miel de una sola colmena, hoy se conforma con 20 kilos.

Los mismos que antes producían las riquezas de la península hoy son los pobres. El mundo Maya se puso de cabeza. Casi sin darse cuenta, por influencias externas, la ciudadanía yucateca se hizo más colonial que nunca, aceptando su propia colonización financiera por medio de una política económica, un control mental por medio del mercadeo y consumismo dependiente de los grandes intereses financieros. Si antes la conquistadores tenían que forzar la gente para subyugarlas, hoy la mayorías voluntariamente obedecen a lo enseñado por las escuelas, medios, anuncios, televisión y políticas.

Los afectados nunca fueron preguntados, ni votaron por esta política, y siguen guardando el secreto de la riqueza de Yucatán: permítenos producir y volveremos ricos a este país!

Producir en Yucatán depende de una buena inserción al ambiente. Los Mayas durante siglos y milenios habían desarrollado un tejido social y natural sustentable dentro del cual sabían manipular y cuidar su selvas, milpas y paisajes de tal manera que les sobraban recursos para construir enormes ciudades y vivían una abundancia casi ilimitada. Aquel tejido social y ecológico tan cuidadosamente elaborado fue roto, primero por el régimen colonial, y desde los años 80 por las políticas del devastador neo-liberalismo que los obliga a obtener su ingresos en EEUU.

Las grandes corporaciones agrícolas actualmente dominantes en la producción no tan fácilmente integran la diversidad del ambiente a sus manejos. Faltan los modelos incluidos y cooperativos para ser eficientes y aprovechar y respetar los conocimientos locales a al vez. Así fue que la bella y frondosa peninsula de Yucatán pasó de ser una de las regiones más ricas del mundo a ser la que con más pobreza cuenta en el país. El 60% de los Yucatecos vive en las zonas rurales y no sobrevive de manera decente con los recursos existentes.

Para incrementar la prosperidad de todos existen ejemplos de restauración de selvas y de suelos. Podemos crear nuevas oportunidades de producción y, a la vez, limpiar nuestro ambiente. Lo que alguna vez permitió crear las maravillas de la civilización Maya nos puede servir a construir un Yucatan diferente, rico y abundante. El ingreso promedio familiar de las familias campesinas puede llegar a superar aquel de la clase media, y la clase media va encontrar nuevas oportunidades de trabajo y negocios habiendo un mejor manejo del ambiente.

Sólo para dar un ejemplo, con la biomasa restante y con el sargazo de las playas podemos abastecernos el 20% de la energía consumida a un costo menor al de la CFE. Transformando la basura de plástico en combustible podemos ofrecerlo a precios muy por debajo de los actuales. El secreto está en hacerlo juntos!

En mi texto anterior hablaba del cómo cambiar la antigua ley de la selva, y transformarla tomando como referencia lo que el mismo bosque nos enseña. Necesitamos aprender a cooperar para hacer negocios sanos, restaurar nuestras selvas y aguas. Este es el secreto mejor guardado de la península. Daremos ejemplos e ideas para hacerlo en esta columna.

Bernardo del Monte, 30 Agosto 2018

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