Paraliza diluvio a Cancún

CANCÚN

Por Mario Morales Cruces > Quequi

 

Cancún tuvo ayer un aniversario pasado por agua, debido a las intensas lluvias que afectaron toda la Zona Norte de Quintana Roo y que se pronostica continúen durante los próximos tres días, en tanto que a 700 kilómetros de distancia se formó la Tormenta Tropical “Arlene”, 43 días antes del inicio de la temporada, en lo que se prevé sea un año atípico en cuanto a fenómenos climáticos.

Si bien desde la tarde del jueves los chubascos se dejaron sentir de forma intermitente sobre la ciudad, fue la mañana de ayer cuando se intensificó esta precipitación, cayendo 30 milímetros en el espacio de unas pocas horas, colapsando las vialidades en múltiples puntos y causando al menos cinco accidentes automovilísticos, por fortuna ninguno grave.

El único accidente grave ocurrió más al sur, en los límites entre Solidaridad y Tulum, donde una colisión sobre la carretera dejó tres heridos, además de daños de consideración.

La actual racha de mal clima es el efecto de una vaguada de baja presión y nubosidad que se presenta en el Golfo de México, y afecta a toda la Península de Yucatán, misma que se espera continúe generando mal tiempo durante el fin de semana, de acuerdo al pronóstico de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

Las lluvias no sólo paralizaron las actividades en la Zona Norte del estado, vaciando las calles y dejando a muchos desafortunados automovilistas varados en plena avenida (rescatados por un servicio gratuito de grúas habilitado por el municipio), sino que aguó los festejos por el aniversario de la ciudad, cancelando la marcha de la identidad y el acto protocolario en el Parque de las Palapas (se reemplazó por uno más modesto en el interior del Palacio Municipal), además de cancelar, por segundo día consecutivo, el esperado partido de los Tigres de Quintana Roo contra los líderes de la Zona Norte, los Sultanes de Monterrey.

En el centro de la ciudad, múltiples avenidas, como la Palenque, la Xcaret, la Tankah, la Andrés Quintana Roo, la “Ruta 4”, entre otras, estaban completamente inundadas e impasables, por lo que la movilidad se vio severamente afectada, con fuertes embotellamientos en las únicas vialidades transitables y una severa escasez de taxistas, que prefirieron no arriesgar sus unidades.

Por ser el primer fuerte aguacero del año, la abundante basura de las calles se fue directo a los pozos pluviales, agravando los encharcamientos. Ello, pese a la rápida actuación del personal de Servicios Públicos Municipales y de otras dependencias, que se lanzaron a las tareas de desazolve.

El presidente municipal, Remberto Estrada Barba, quien supervisó estos trabajo, recomendó a la población a evitar sacar sus bolsas de basura hasta que pasen los camiones recolectores, limpiar el frente de sus casas y no tirar basura en las calles, ya que esos desechos son los principales causante de estancamientos, aunado a que durante la temporada vacacional aumenta la recolección de basura en el centro de 5.5 a 10 toneladas.

Los puertos en la zona norte permanecieron cerrados a la navegación para embarcaciones menores, lo que generó pérdidas para los prestadores de servicios turísticos, aunque el mal clima en sí ya había hecho enclaustrar a los visitantes en sus hoteles. Mención aparte merece Holbox, donde las altas olas amenazaron con cerrar inclusive el cruce de los ferries, lo que no se materializó.

En Playa del Carmen, varios fraccionamientos sufrieron inundaciones debido a la insuficiencia de la red de pozos, sumado al deficiente labor del personal del municipio, aunado al cierre del puerto a embarcaciones menores, lo que nuevamente afectó al sector turístico, que así ve escaparse los lucrosos últimos días de la temporada vacacional.

Igual situación “muerta” se vivió en Tulum, Akumal y Punta Allen, donde los prestadores de servicios turísticos quedaron ociosos y cabizbajos por el mal tiempo, con sus lanchas firmemente amarradas en los muelles o descansando sobre la arena.

Pero no todo fue negativo, la vaguada puso fin a todos los incendios forestales que todavía ardían en distintos puntos de la entidad y que en total habían consumido seis mil hectáreas de selva.

Con esto, los brigadistas de Conafor y demás personal enfocado al combate de estos siniestros respiran aliviados y ahora se dedica al recuento de daños.

No solo incendios fueron apagados, en la Zona Maya, esta lluvia vino a interrumpir la quema de milpas que apenas se estaba llevando a cabo; muchos todavía estaban programando su fecha para el roza, tumba y quema. Aunque muchos agricultores consideraron esta precipitación (que en el centro es muy leve) como positiva, les preocupa lo inusualmente temprano que llegó, abril en lugar de mayor, algo que culpan en el cambio climático.

Los encharcamientos también azotaron a Puerto Morelos, por lo que desde tempranas horas una brigada de Servicios Públicos Generales se abocó a trabajar en los desperfectos que ocasionó el aguacero y emprendió un programa emergente de desazolve de pozos de absorción en coordinación con la Dirección de Protección Civil, en las colonias “23 de Enero” y “La Pescadores”, zonas que presentaron una mayor afectación de encharcamientos, de acuerdo a información del director de la dependencia, Luis Enrique Cardeña Peña.

Es de destacar que la entidad vivía una temporada de sequía inusual, de larga duración, sobre todo en los municipios del centro, donde muchos cultivos se siniestraron, sin contar con cobertura de seguro, por ser fuera de la temporada.

Cabe destacar que, de igual manera, un incendio en un supermercado en Cancún también fue sofocado por la milagrosa acción de la lluvia, que en esta ocasión llegó mucho antes de lo esperado.

 

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