SANTIAGO J. SANTAMARÍA EL BESTIARIO

El primer atropello mortal de un coche ‘inteligente’

 

Estamos menos dispuestos a aceptar un error de una máquina que un error humano. El miedo a la ciencia, una distopía, Frankenstein o el moderno Prometeo y Black Mirror.

 

SANTIAGO J. SANTAMARÍA

@BestiarioCancun

www.elbestiariocancun.mx

 

El mito de Prometeo o el de Adán y Eva, castigados por robar el fuego de los dioses o por comer del árbol de la sabiduría, nos alecciona en contra de la ciencia y el afán de conocimiento. El miedo a la ciencia siempre ha estado presente de una forma u otra en la sociedad. Géneros como el terror o la ciencia-ficción con obras como la novela gótica Frankenstein o el moderno Prometeo (1818) parecen destinados a tomar el testigo de la religión y que no olvidemos el atávico miedo al conocimiento. Curiosamente, para transmitir este mensaje se utiliza ciencia, ya que mucha gente lee filosofía en un e-book y puede ver la versión cinematográfica de la novela de Mary W. Shelley en un teléfono móvil. Un leitmotiv dentro del género es que la tecnología se rebele y que nuestra obra acabe dominándonos o causando nuestra extinción. En ese caso no estaría a nuestro servicio, sino nosotros al suyo. Así, el mito judío del Golem habla de un sirviente que se escapa del control de su amo, y toda la serie de películas de Terminator se basa en un futuro en el cual el sistema de inteligencia artificial Skynet pretende exterminar a la raza humana utilizando a las máquinas. Un golem es, en el folclore medieval, un ser animado fabricado a partir de materia inanimada. Normalmente es un coloso de piedra.

¿Somos esclavos de la tecnología? Esta pregunta se hace José Miguel Mulet Salort, doctor en Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad de Valencia, España, en un interesante trabajo “El hombre y la tecnología”, donde recalca que el miedo a la ciencia siempre ha estado presente en nuestras vidas. El profesor Mulet dirige una línea de investigación que trata de desarrollar plantas tolerantes a la sequía o al frío. En su faceta de divulgador científico, ha publicado los libros “Los productos naturales ¡vaya timo!”, “Comer sin miedo”, “Medicina sin engaños”, “La ciencia en la sombra” y “Transgénicos sin miedo”… , además de numerosos artículos divulgativos en prensa digital y conferencias a nivel nacional e internacional.

Creo que es bastante evidente que la tecnología nos hace la vida más fácil. Por nada del mundo me gustaría vivir en una de las pocas sociedades pretecnológicas de cazadores-recolectores que quedan, como los hadzas de Tanzania o las tribus no contactadas del Amazonas. Una vida muy natural, pero muy poco sana, con una mortalidad elevada por circunstancias como partos o heridas que en las sociedades tecnológicas no revisten peligro. Prefiero tener un teléfono móvil y una ambulancia cerca si alguna vez sufro algún percance. Mi optimismo vital se vio perturbado días atrás con un titular que anunciaba el primer atropello mortal de un coche sin conductor. Una mujer de 49 años ha muerto en Tempe, Arizona (Estados Unidos) al ser atropellada por un vehículo sin conductor operado por Uber, según ha informado a través de un comunicado la policía local. “El vehículo se dirigía hacia el norte cuando una mujer que caminaba fuera del paso de peatones cruzó la calzada de oeste a este y fue arrollada por el vehículo de Uber”, señaló la Policía en un comunicado. Es el primer atropello mortal protagonizado por un coche autónomo.

Aunque el comunicado policial habla de que la mujer estaba caminando al ser arrollada, imágenes difundidas por la cadena estadounidense ABC muestran una bicicleta en el suelo junto al coche autónomo, aparentemente dañada por el vehículo de Uber. La cadena ha informado de que el coche de Uber golpeó a una ciclista, identificada por la Policía como Elaine Herzberg. ABC, citando a la Policía, ha precisado que la víctima “caminaba con su bicicleta” cuando cruzó la carretera fuera del paso de peatones y fue atropellada. Uber ha anunciado que suspende las pruebas que venía realizando con coches sin conductor en Tempe, Pittsburgh, Toronto y San Francisco. La compañía, que ha expresado sus condolencias a la familia de la víctima a través de Twitter, asegura que está cooperando con las autoridades en la investigación.

El vehículo de Uber que ha protagonizado el accidente estaba en el modo autónomo, sin conductor, aunque había una persona en su interior tras el volante, Rafaela Vázquez, según ha informado la Policía.

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  • SANTIAGO J. SANTAMARÍA EL BESTIARIO – El Metropolitano Quintana Roo
    23 Marzo 2018 at 9:26 pm -

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