SANTIAGO J. SANTAMARÍA

EL BESTIARIO

“Joaquín, el Padrino”, una trilogía “narcoamorosa”

“El Chapo” a Kate del Castillo: “Te cuidaré más que a mis ojos”. La pasión del capo, en plena fuga, por la protagonista de “La Reina del Sur” lo puso en manos de las fuerzas de seguridad; los mensajes entre ambos fueron interceptados por los servicios secretos…

La actriz afirmó públicamente que confiaba más en su enamorado Guzmán Loera que en el gobierno. “No sería maravilloso que usted empezase a traficar con amor”, se preguntaba en un tono extrañamente ingenuo. Las palabras no cayeron en saco roto, mientras México satanizaba a Del Castillo, el aludido le enviaba flores desde la prisión de máxima seguridad de El Altiplano. No todas llegaban. Prepara a estas horas una nueva fuga para volver a ver a la que es ya “La Reina de Sinaloa”, nadie lo duda.

La historia de surrealismo mágico de un video y una entrevista al jefe del Cártel de Sinaloa, conforme pasan los días, se va complicando. En principio, eran tres los protagonistas principales, el actor norteamericano, Sean Penn, su amiga, Kate del Castillo, y el mero mero de la serie, “El Chapo”. Más tarde se incorporaron otros actores secundarios, los abogados y “consiglieres” del narcotraficante “Joaquín, el Padrino” y dos productores, un argentino y un español. El previsible serial de Netflix está en marcha. Escritores como Arturo Pérez-Reverte y Roberto Saviano no quieren quedarse al margen del guión.

“La Reina del Sur”, del español Arturo Pérez-Reverte fue el vínculo entre “El Chapo” y Kate del Castillo, la actriz mexicana. El autor, académico de la Lengua, cree que “la de El Chapo y Kate del Castillo, que hizo de Teresa Mendoza en la serie resultante de la novela, no es una historia de amor sino de mutua fascinación”. Describe a los tres actores muy diferentes a los personajes de su novela, escrita en el 2002. Narraba la vida de Teresa Mendoza, una chica mexicana, nacida en Sinaloa, que de vida o muerte se traslada a vivir a España, donde se envuelve en las redes del contrabando y narcotráfico. La historia muestra, aparte de su vida, sus deseos, ilusiones, amores e incluso sus negocios ilícitos en su nueva patria, sin dejar atrás sus raíces mexicanas. Todavía era posible encontrar aspectos amables o pintorescos en el mundo del narco. Era toda una sociedad que fumaba narco, bailaba narco y escuchaba música narco. Hay un aspecto folklórico y social muy popular. Todo eso se emputeció con la violencia y la sangre y ahora el escritor de Cartagena no ve el que haya nada ni amable ni simpático en ese mundo sino todo lo contrario.

“Los narcos que inspiraron mi novela están muertos o en la cárcel. Ahora es el eslabón asesino el que se adueñó de los resortes. Kate es dueña de tener afectos y simpatías. No seré yo quien juzgue eso. El papel que hizo en La Reina del Sur fue muy importante en su vida. Hubo un proceso de asunción del personaje, del que fui testigo. Eso no la convirtió en una narca, pero le hizo comprender un montón de cosas y acercarse a ese tipo de personajes”.

Joaquín “El Chapo” es para Pérez Reverte el tipo de narco mexicano clientelar; el personaje de don Epifanio Vargas, el narco de su novela, se basa en tipos como él. El narco ha cambiado. Era un narco más patriarcal, menos violento, más clientelar en el sentido padrino, más orientado a proteger a una clientela en la que se amparaba. Pero al caer los grandes capos de la droga entraron los sicarios a repartirse el pastel, de forma más violenta y sangrienta.

“Joaquín está a caballo entre los dos mundos; viene de aquellos patriarcas de la droga, pero ya está salpicado por la violencia en la que el narco se ha convertido en los últimos tiempos”. Si ‘El Chapo’ podría ser vagamente simpático hace veinte años ahora no es simpático en absoluto. Es otro Chapo, es otro narco. Kate se impregnó de la psicología de Teresa Mendoza y además se mostraba orgullosa de que fuera así. Supongo que eso la empujó a creer que comprendía. De ahí que la fascinación por el personaje la haya llevado a la fascinación por los personajes que inspiraba la novela. También “El Chapo” está fascinado por ella. Una doble fascinación: la de la actriz que encarna a una narca, por su personaje, y la del narco, que ve a una actriz encarnar a un personaje que le deja seducido por lo perfecto de su interpretación. Creo que “El Chapo” se enamora no de Kate sino de Teresa. Cuando uno lee los correos cambiados entre ellos te das cuenta de que ella está deslumbrada porque un narco de verdad está tratando con ella; y el narco de verdad está fascinado. Es una historia de mutua fascinación muy interesante. Kate es tan buena actriz que hizo un trabajo de integración del personaje tan intenso que nadie puede salir psicológicamente indemne de ese ejercicio. Aunque es una actriz y una mujer civilizada e inteligente, tras esos setenta episodios rodados en la telenovela jamás podrá ver al narco desde fuera. No es que se haya convertido en narca, pero el personaje de Teresa ya forma parte de la personalidad de Kate. Le brindo el problema a los psicólogos”.

Toda la simpatía que puede sentir quien escribió novelas como “Territorio Comanche”, “El tango de la guardia vieja”, “El francotirador paciente”, “Perros e hijos de perra” y su “Hombres buenos” del 2015, por Kate en esta historia desaparece cuando piensa en Sean Penn. “El Chapo existe porque los compatriotas de Sean Penn consumen lo que “El Chapo” les ha estado vendiendo. Y ahí se me funden los personajes. Hay un cierto narcisismo en el afán de Penn por contar como llegó hasta “El Chapo”. Eso ha puesto en peligro a Kate y a mucha otra gente. Y me temo que Penn no ha podido sustraerse a la vanidad de contar su propia historia.

Sean Penn sabe que es el malo de la trilogía “narcoamorosa”, máxime cuando “El Señor de Sinaloa” lea la portada de la revista ¡Hola! del pasado mes de noviembre, en pleno rodaje de su entrevista para Rolling Stone. Una foto de su “amada” Kate del Castillo, despampanante, ocupa la publicación rosa española, con un perturbador titular: Kate del Castillo desmiente los rumores que la relacionaban con Sean Penn y nos recibe en su cumpleaños muy especial. “Tengo por ahí mis guardaditos. Claro que hay pretendientes”.

“Cumpla de verdad su misión, presidente” es el titular de una columna periodística del napolitano, Roberto Saviano, quien en sus escritos y artículos utiliza el reportaje y la literatura para contar la realidad económica, territorial y de empresa de la Camorra en Italia y del crimen organizado en general, principalmente en sus libros “Gomorra” y “CeroCeroCero. Después de dos detenciones y dos fugas de la cárcel entre 1993 y 2015, el entusiasmo del presidente Enrique Peña Nieto por la última captura de “El Chapo” Guzmán lo entiende, es la lógica de la comunicación. De hecho, a Europa raramente llegan noticias sobre México: masacres, enfrentamientos, homicidios, desapariciones forzadas y tráfico de drogas con frecuencia se pierden entre noticias diversas del exterior. No obstante, cuando se trata de las acciones que emprende “Joaquín, El Padrino” las cosas son diferentes: cada uno de sus movimientos se comenta como si fuera el estreno de la última película de Star Wars.

El pasado fin de semana la noticia de su captura dio la vuelta al mundo, las imágenes de las operaciones de la Marina mexicana aparecían en todos los noticieros europeos, la noche del viernes se contaban en más de un millón los tuits sobre “El Chapo”. Y junto a estas imágenes y a estas noticias también aparecían las entusiastas declaraciones y la sonrisa de satisfacción del presidente priista Peña Nieto, quien una vez más ha querido mostrarse al mundo como el rostro limpio del nuevo México, un México que, a diferencia de lo que ocurrió durante los sexenios de los panistas Vicente Fox y de Felipe Calderón, no desea asociar su política y su imagen con el narcotráfico, sino que quiere dejarlo atrás.

En realidad, el arresto no cambiará las condiciones del tráfico en Sinaloa, y si así ocurriera, sólo significaría llevar la situación hacia una nueva espiral de violencia: de hecho, cada arresto de peso deja inevitablemente un vacío de poder que se llena con venganzas, con movimientos de fichas que no pasan inadvertidos en su territorio. No por nada mientras el gobierno festejaba el arresto de “El Chapo”, en Sinaloa bajaban las cortinas de los negocios en señal de duelo.

“Esta vez el arresto de El Chapo de verdad hará la diferencia sólo si se le extradita a Estados Unidos, como la PGR ya ha anunciado, pero esto debe ocurrir cuanto antes, de tal modo que se le deje el menor tiempo posible para reorganizarse y planear la situación durante su ausencia. En Nueva York o en Chicago El Chapo podría decidirse a colaborar, diciendo aquello que sabe de los vínculos entre política y narcotráfico que, según muchos analistas, hace temblar a Los Pinos, pero que serían revelaciones fundamentales para comenzar una operación de limpieza y de reformas de un verdadero Estado de derecho. Cumpla de verdad su misión, Presidente. Actúe de manera que la extradición de El Chapo ocurra en el menor tiempo posible”, termina Roberto Saviano.

En esta trilogía “narcoamorosa” de “Joaquín, El Padrino”, no podía faltar la guinda de la actriz y diputada mexicana, Carmen Salinas, quien se considera “amiga” de Kate del Castillo, con quien trabajó en las películas “La misma Luna” y “Reclusorio”. “Es una muchacha muy buena, muy trabajadora. Desde ayer le empecé a pedir a Dios por ella. El que nada debe, nada teme, que venga y declare”. Ante la idea de conocer a “El Chapo”, la octogenaria Salinas confesó “me dan mucho miedo esas cosas, esas personas”, aunque consideró interesante interpretar un personaje como el de la mamá del narcotraficante. La historia de “Joaquín, El Padrino” sigue complicándose.

 

 

 

 

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