Se desata el crimen en gobierno de Beristain

Por Rafael Santiago > Quequi

Los datos oficiales del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) y los datos duros de la organización Semáforo Delictivo, muestran un notable incremento de los homicidios dolosos en Solidaridad y con ello desmienten la información oficial de Laura Esther Beristain Navarrete, que con cinismo destaca que tuvieron un cierre de año fenomenal en lo que respecta a seguridad, que han vivido en una tranquilidad nunca vista desde hace años.

La demagogia es una, pero la realidad es otra. Desde que asumió el poder la actual presidenta de Playa del Carmen (Solidaridad), se han incrementado los crímenes a niveles de escándalo. Desde que ella asumió su mandato, en el mes de octubre se dispararon los homicidios dolosos, ya que en 2017, con Cristina Torres, fueron siete y en 2018, con Beristain, la cifra de muertes creció a 14 (un incremento promedio de 84%). Y en el mes de noviembre fue peor, ya que en 2017 fue un ejecutado y con ella en el poder se presentaron 14 homicidios dolosos (un incremento de 109%).

Las estadísticas que ofrecen estas importantes plataformas, son mucho más graves si se compara con lo ocurrido en todo el país, ya que con base en las medias de las estadísticas nacionales, en octubre se agravó la situación del municipio un 177% y en noviembre subió hasta 191%.

Con la llegada de un gobierno emanado del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), la ciudadanía tenía expectativas de tener una mejor Policía Municipal que estuviera alejada de la corrupción y que realmente combatiera la delincuencia. Desde que asumió el mando de Seguridad Pública, Martín Estrada Sánchez, se había prometido que con los 500 policías y 100 cadetes se iba a combatir el hampa y disminuir la inseguridad.

Hace pocos días, Andrés Manuel López Obrador refutó al periódico Reforma por haber publicado una portada en la cual hablaba del incremento del 65% en los homicidios dolosos. El diario de circulación nacional basó sus datos en un conteo propio llamado “ejecutómetro”, pero sus cifras eran incluso más bajas de las reales. Hablaban de un incremento de 600 a 800 crímenes, cuando la media de ejecuciones es de dos mil 400 mensuales, cifra que se mantiene con el gobierno de la cuarta transformación. Los datos comparativos usados por Quequi son los más fidedignos y sin que sea posible refutarlos.

El lunes, en la rueda de prensa, se dijo que todo iba muy bien, pero si comparamos los datos que ofrecen SNSP y Semáforo Rojo, vemos que en noviembre de 2015 hubo dos asesinatos, en 2016 la cifra subió a tres, en 2017 hubo solamente un ejecutado y en 2018, un mes después de que asumió Laura Esther Beristain, la cifra se incrementó a 13. Con esos datos duros no se puede hablar de ninguna mejoría en ningún momento. De ahí los altos porcentajes que se registraron al alza en este tema tan importante como es la seguridad.

Y si vamos más cerca, al mes de enero que apenas termina su primer semana, al compararlo con lo que ocurrió en el periodo de Cristina Torres en 2018, se reportaron en todo el mes solamente dos homicidios en Solidaridad, un 33% menos que los registrados en 2017 (en el 2015 fue uno y en 2016 fueron cuatro). Con esas cifras se colocaba al municipio turístico 33% abajo de la media nacional, pero en lo que va del mes de enero de 2019, en el tercer mes de Laura en el poder, se han reportado ya 10 asesinatos, lo que disparará el porcentaje en las cifras que se darán a conocer a fin de mes, ubicando nuevamente al municipio solidarense en semáforo rojo.

Desde que inició su mandato, la presidenta playense se ha negado a coordinar esfuerzos bajo el esquema de Mando Único y con su conocida soberbia pensó que todo era sentarse en la hamaca. Los problemas de seguridad son tan graves que exigen el por lo menos unir esfuerzos para lograr resultados. Se pensó que con la masacre de siete comensales del bar “Las Virginias”, su actitud cambiaría; sin embargo, considera que son hechos sin importancia, hechos aislados que no alteran la tranquilidad que, según ella, reina en Solidaridad. Para su fortuna, la Fiscalía ha detenido a los presuntos autores del atentado y parece tomar forma la guerra entre cárteles que fueron a ejecutar a un narcotirador que se encontraba bebiendo con sus familiares.

La experiencia demuestra que no es lo mismo vender brazaletes en los antros o ser partícipes de saqueos en el Congreso como diputada, que gobernar un municipio con la necesaria preparación y templanza.

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