Ultimátum del narco a Chak Meex

FELIPE CARRILLO PUERTO

Por Sergio López Lara > Quequi

De nueva cuenta en esta semana, aparece una narcomanta en el municipio maya de Felipe Carrillo Puerto, donde se vuelve a amenazar de muerte al presidente municipal, José Esquivel Vargas, alias “Chak Meex”, así como a un integrante de la Policía Municipal Preventiva con clave “Pistolita”, de haber vendido la plaza a gente relacionada con el narcotráfico.

Asimismo, de haber convertido a este Ayuntamiento en Sodoma y Gomorra al autorizar ampliaciones de horarios a bares, cantinas y discotecas, para la venta de drogas y prostitución.

La delincuencia organizada sigue amenazando al presidente municipal de Felipe Carrillo Puerto, José Esquivel Vargas, a quien acusan de haber recibido fuertes sumas de dinero y de haber vendido la plaza a grupos de narcotraficantes y delincuencia organizada, mismos que hoy mantienen el control de la venta de drogas al menudeo en la Zona Maya, además de extorsionar a ganaderos y empresarios de la región.

Narcos sientan sus reales

Todo parece indicar que la situación se le salió de control a las autoridades del municipio carrilloportense, debido a que permitieron la llegada de estos grupos delictivos, mismos que rápidamente empezaron a trabajar bajo la protección de “Chak Mex”, debido a que de la noche a la mañana empezaron a surgir discotecas, centros nocturnos, restaurantes-bar, cantinas y prostíbulos que operan de manera informal las 24 horas del día, donde se practica la prostitución, así como la venta de drogas al menudeo.

Sin embargo, con la llegada de grupos rivales de diversos cárteles de las drogas se ha empezado a disputar el control de la plaza, misma que es punto clave para el trasiego de cocaína, marihuana y metanfetaminas, así como el tráfico de ilegales, licor, tabaco y armas.

El martes hubo dos cateos, uno en el bar El Son, en donde  operaban “Los Nikes” que son a los que ejecutaron; el edil les había dado luz verde para hacer lo que quisieran abrir y cerrar a la hora que quisiera. En el lugar se vendía y ahí mismo surtían a sus tiradores.

Los que cobran todo eso son el director de Catastro, Yuri May y “El Cerrajero”, director de Obras Públicas (porque uno de los tiradores es su hermano).

En una casa de seguridad de “Los Nikes” se encontraron varios dosis de droga; el operativo estuvo a cargo de la Marina, y la Policía Federal y Estatal; a la municipal no se le avisó para que no dieran el pitazo.

También se dice que un tal Marcos Solís está lavando dinero de José, por medio de carros robados y de lujo.

Ante las amenazas que ha recibido José Esquivel Vargas, (a) “Chak Mex”, así como varios de sus colaboradores, éste ha intentado reforzar su seguridad personal y la de su familia, con elementos de la Policía Municipal Preventiva, mismos que se han negado a ser blanco de estas amenazas y ataques de gente relacionada con el narcotráfico y delincuencia organizada, debido al riesgo que corren en estos momentos, además del nulo apoyo que reciben, falta de armamento, chaleco antibalas y vehículos.

Esta situación ha propiciado que los agentes que se han negado a cumplir con esta disposición fuera cambiados a supuestas zonas de castigo, donde destacan partidas en diversas comunidades que se encuentran alejadas; sin embargo, han preferido irse de partida que ser carne de cañón para el narcotráfico y delincuencia organizada, que ha amenazado de muerte al presidente municipal José Esquivel Vargas, (a) “Chak Mex”, así como a varios de sus colaboradores que se encuentran en la mira, acusados de haber vendido la plaza en el municipio de Felipe Carrillo Puerto.

De policías a guaruras

Elementos policiacos rehúsan quedar expuestos como guardias personales de los servidores públicos amenazados en mantas que han sido colocadas en distintos puntos de la ciudad.

Han recibido la orden de vestirse de civil y estar a la protección de las personas cuyos nombres han aparecido en las amenazas.

Quienes se han opuesto a exponer su integridad en una tarea que consideran ajena a sus funciones han sido sancionados y enviados a partidas en comunidades en donde irónicamente ahora se sienten más seguros.

Ayer, un responsable de turno de servicio entregó la tarea asumida tiempo atrás, ante las amenazas que han alcanzado a guardianes.

La tensión entre los servidores públicos es notoria, algunos reforzaron su seguridad con agentes a su protección; en tanto los gendarmes “asignados” sienten temor de estar expuestos ante este escenario incierto para ellos.

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